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Aunque pasen cientos de años

Hablar de la antigua Roma es hacerlo también de actualidad. En ambos momentos de la Historia hay guerras, enfermedades o conflictos derivados de fanatismos religiosos. La obra teatral Marco Aurelio, de Agustín Muñoz, muestra estos problemas a los que, inevitablemente, deben hacer frente tanto los dirigentes políticos de la época del Imperio Romano como los actuales

En la última edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, Agustín Muñoz Sanz, médico, escritor y profesor de medicina en la Universidad de Extremadura, presentó el pasado mes de agosto su obra Marco Aurelio, con la que ha cosechado gran éxito por parte de público y crítica. El texto se centra en la vida del emperador desde el punto de vista personal, político e intelectual, en el que aparecen problemas que hoy en día están de imperiosa actualidad, como son las crisis económicas, epidemias, conflictos bélicos, traiciones, mentiras y luchas por el poder, tanto a nivel local como a nivel nacional e internacional. Cabe destacar que se trata de una función sin precedentes, ya que nunca se había llevado la voz de Marco Aurelio a las tablas (o piedras en este caso) del Teatro Romano de la capital extremeña o a cualquier otro escenario.

Uno de los momentos más importantes de la obra, y que más puede hacer reflexionar al espectador, es un enfrentamiento de la ciencia frente a la magia o la religión. De esta manera, aparece Alejandro de Abonutico, un mago que vende oráculos para combatir la peste, en contraposición a Claudio Galeno, médico de la familia imperial, en representación de la ciencia. En esta escena, cada uno con su lenguaje, trata de convencer al emperador de la importancia de sus disciplinas, donde se hacen presentes las diferencias que siempre ha habido entre ciencia y religión. “Se sigue diciendo que el sida es un castigo la-galera-agustin-munozdel cielo o que las epidemias vienen por los pecados de los hombres. Frente a esto está el razonamiento de la ciencia, que aunque tiene sus límites, en un ser humano lo que no cubre ésta a lo mejor lo rellenan las creencias”, afirma Agustín Muñoz, autor de la obra.

Marco Aurelio en su época tuvo que tomar decisiones muy importantes a nivel político, ya que durante su gobierno el Imperio Romano sufrió una crisis económica parecida a la actual y estaba involucrado en dos guerras: una en el frente parto (Siria) y otra en el frente del norte (actual zona de Alemania y Austria). Además, tuvo que combatir la peste antonina, una enfermedad que se cobró un gran número de vidas durante estos años. Todos estos problemas nos recuerdan demasiado a lo que vivimos hoy en día con lo que está ocurriendo en Siria o con las epidemias que han asolado varios continentes (el ébola, virus zika, o las fiebres chikunguña y Crimea-Congo).

Aparte de estos grandes quebraderos de cabeza, el emperador en el ámbito personal también tenía problemas cotidianos como cualquier hijo de vecino. “Los conflictos domésticos que tiene Marco Aurelio pueden ocurrir en muchas casas, los cuales son en relación a los hijos, la educación o las pasiones”, apunta Agustín.

Con la representación de este teatro, se aprecia la riqueza que tiene un personaje como Marco Aurelio tanto a nivel intelectual como literario. Evidentemente ha habido cambios importantes en el terreno político e intelectual, pero no tantos como puede parecer. A grandes rasgos, mediante esta obra el espectador se da cuenta de que la actualidad está palpable en la misma (de una manera u otra) y que, aunque pasen cientos de años, ante los verdaderos problemas seguimos igual.

DÍA 9 DE MARZO EN EL TEATRO LÓPEZ DE AYALA

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