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Badajoz saca la chistera

Numerosos niños y adultos se dieron cita el pasado domingo en el Teatro López de Ayala para disfrutar de la II Gala de Magia “Ciudad de Badajoz”

El patio de butacas del López de Ayala se llenó de un público de todas las edades para disfrutar de una tarde llena de magia junto a cinco magos que les hicieron soñar, disfrutar y reír.

Tony Fernández fue el presentador de la gala y aprovechó cada momento que podía para realizar diversos juegos con los que amenizó al público entre actuación y actuación. Hizo un Cubo de Rubik en un abrir y cerrar de ojos, charló sobre la vida de los magos e incluso llevó una niña al escenario para que fuera testigo de una magia de cerca hecha con gomas elásticas que transformó en unas estrellas especiales.

El tocayo del presentador, Toni Rivero, abrió la gala. lagalera-galamagia-09Al preguntarle por si estaba nervioso, él afirmó que “más que nervios, hay que estar en un estado de emoción”. Un mago con un original estilo, divertido y ameno, y con grandes dotes de humor durante toda su actuación. Se metió al público en el bolsillo dirigiéndose a ellos en infinidad de ocasiones y llevando a los más pequeños al escenario para que hicieran magia con él. Además, amenizó uno de los intermedios junto al presentador. En esta entrada utilizó juegos de globos y siguió demostrando su capacidad para la comedia, la originalidad y la improvisación.

Tras él, llegó el turno del Gran Babiny quien, además de realizar un show agradable, fue muy aplaudido por su juego final. Acabó quitándose la ropa que llevaba para mostrar una equipación de fútbol con los mismos colores que una espectadora había coloreado en un papel nada más empezar su actuación. Un mago de nombre curioso que, según él, “procede de la unión de Babi, que es como me llamaban al ser el pequeño de cuatro hermanos y de Houdini.

El Mago Rezzio, organizador de la gala, fue el tercero en actuar. Un ilusionista de pajarita, cinturón y zapatos rojos que se ganó a una niña de tres años con un curioso juego de pañuelos y cuerdas. Además, condujo al público a la equivocación y al engaño en algunas ocasiones, pero todo formaba parte del juego. Nos comentó que “para la ciudad de Badajoz, la gala es un gran revulsivo, pretendemos hacer de la gala un referente para la ciudad. Ojalá haya una tercera y una cuarta gala”.

Por último, el Mago ONO cerró la gala e inició su intervención sin decir ninguna palabra; únicamente mostró una libreta en la que se podían leer las instrucciones de un juego de magia con el que sacó de su boca la carta que un caballero había elegido anteriormente. Se llegó a jugar dinero del público y, su último juego incluyó un espectáculo de luz, colores, arenas, agua y música.

En definitiva, Badajoz cerró una gala que, a pesar de las dos horas proyectadas al principio, sobrepasó las tres horas de duración. Aunque las caras que los niños y los no tan niños llevaban al salir demostraron que esos 180 minutos valieron la pena para ilusionarse y creer en algo como es la magia.

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