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Busker String Quartet: “La gente no estaba acostumbrada a ver un cuarteto de cuerda hasta que lo vio en la calle”

Un día cualquiera, un grupo de amigos decidió empezar a hacer música”. Así se definen los cuatro componentes de Busker String Quartet, un cuarteto de cuerdas con espíritu callejero. Cuatro personas conversando sobre una afición que se ha convertido en una forma de vivir. A pesar de su corta trayectoria, los Busker ya son conocidos por las calles de Badajoz y pretenden empezar a jugar en otra liga con el lanzamiento de su primer disco “Bridgit & Gwydion Trilogy”.

La dirección creativa y artística es común”, nos explica el grupo. Pero, fuera del apartado musical, Fernando Arce (violonchelo) se encarga de la gestión. Este gallego afincado en Badajoz estudió música en la Universidad de Évora y, actualmente, se dedica exclusivamente a la realización de conciertos y trabajos puntuales, pero “mi principal proyecto es este”.

Christian Ivars (violín), natural de Valdelacalzada, está acabando sus estudios en el Conservatorio Superior de Música de Badajoz y trabaja con niños dándoles clases de música. Se define como “músico de alquiler”, porque colabora con muchos grupos de estilos muy diferentes.

Álex Segura (violín) es sevillano y estudia también en el Conservatorio. Además, forma parte de la Orquesta Joven de Extremadura junto con Juan Antonio de Benito (viola), procedente de Ribera del Fresno. Juan Antonio se define como “un friki de lo clásico” y manifiesta que, para él, el grupo “es un proyecto brutal. Siempre buscamos la mayor implicación posible”.


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Aunque estéis a punto de lanzar vuestro primer disco, ¿véis lejos llegar a cumplir vuestras metas?

Sí, porque esto sólo es nuestro primer disco y estamos empezando a programar prácticamente todo. Hay cosas que tenemos que madurar, otras que hay que mejorar, y tenemos otras muchas ideas en la cabeza para hacer. Y aunque nuestro primer disco une música folclórica con música más minimalista, nuestro repertorio no es así siempre. Podemos hacer otras composiciones, podemos versionar temas… ¡tenemos la capacidad de poder hacer algo diferente!

¿Cómo se formó el grupo?

El grupo se formó en una cafetería una mañana de octubre cuando, de casualidad, alguien de nosotros propuso ir a tocar a la calle esa misma mañana. Fue algo que repetimos varios días y descubrimos la gran complicidad que había entre nosotros. Comenzamos tocando versiones de grupos, bandas sonoras, canciones de pop… todas ellas adaptadas a nuestro estilo propio. Y hasta aquí hemos llegado, aunque hemos cambiado mucho desde entonces.

Conflictos entre vosotros, ninguno ¿no?

Ninguno. Nuestros mayores roces son para lograr una mejor composición o para hacer una mejor pieza. Nos llevamos muy bien y eso es uno de nuestros puntos más fuertes. La solidez que hemos conseguido en tan poco tiempo es muy importante para nuestro desarrollo.

¿Qué anécdotas recordáis con especial cariño?

Hay cosas que no se pueden contar (Ríen, se miran cómplices y Cristian empieza a negar con la cabeza. Él mismo afirma con una sonrisa que no podría contarlo todo). Recordamos un momento de estas pasadas Navidades cuando estábamos tocando la banda sonora de Piratas del Caribe y un niño comenzó a bailar flamenco. Encajaba perfectamente su baile con esa canción y fue todo un espectáculo.

¿Habéis valorado fusionar géneros, como el flamenco en ese caso?

Siempre están surgiendo nuevas ideas para próximos discos y actuaciones. Es algo difícil de asentar, aunque seguramente todo nos será posible si mantenemos un ambiente de trabajo como este.

¿Cómo surge la grabación del disco?

lgm-busker-string-quartet-noticia00Fernando desde pequeño ha estado muy ligado la música folclórica de su tierra, Asturias, y una de las piezas es un homenaje a ella. Nos contó que estaba componiendo una pieza que quería grabar con el grupo y así empezó todo. En la música, la grabación de una pieza es la mejor forma de guardar todo el esfuerzo empleado para poder escucharlo en cualquier otro momento.

Han sido jornadas de 11 horas de grabación, que acaban con dolores en las manos y en la espalda pero terminas con una sonrisa porque realmente vale la pena. El tener el disco en nuestras manos es como haber parido un hijo. Es fruto de un gran esfuerzo y es emocionante.

¿La calle os ha ayudado a pagar ese disco?

Sí. Nosotros hemos financiado el disco tocando en la calle principalmente. Ha sido una inversión muy grande porque grabar un disco no es barato, pero es algo necesario para crecer. La necesidad de buscar nuevos horizontes requiere también cierta inversión económica.

Entonces, vuestra búsqueda de nuevos horizontes supone dejar de actuar en la calle.

Nunca querremos perder nuestro origen porque te marca. De hecho, la palabra “Busker” significa “músico de la calle” en inglés. Solo queremos subir nuestro nivel de exigencia. Por eso crear este disco y tocar en teatros son nuestros siguientes objetivos.

¿Qué os ha aportado la calle que no lo haga un concierto o una grabación?

Nos ha aportado dar el gran paso para darnos a conocer. Nos hizo ver que funcionamos y que podríamos convertirnos en un gran proyecto. La gente no estaba acostumbrada a ver un cuarteto de cuerda hasta que tuvo la posibilidad de verlo en la calle. Además, en ella puedes ver la reacción de la gente en primera fila, las personas se paran y les gusta lo que ven.

¿Cómo son esos ensayos?

Ensayamos unas seis horas semanales, repartidas entre los miércoles y los domingos, en un estudio acondicionado para ello. De hecho, Fernando ha llegado a convertir su antiguo dormitorio en un estudio para grabar y compone. Y, finalmente, hemos tenido que invertir una gran cantidad de dinero para tener el mejor lugar para prepararnos. Además, los ensayos requieren escucha activa porque es ahí donde podemos ver nuestros errores y mejoras.

Vivís constantemente, y de lleno, con la música.

Sí. Siempre estamos buscando un hueco para poder reunirnos los cuatro y ensayar, hablar, proponer cosas… Valen la pena los madrugones (Ríen). Además, tenemos que mantener nuestros instrumentos; hay que cuidarlos y mimarlos porque cualquier arreglo es muy caro.

¿Cómo lo viven vuestras familias y amigos?

Nuestras familias siempre nos están apoyando. Los amigos dicen que estamos locos, pero es que un músico debe estarlo y no hay cura para esto (Sonríen). Pero dentro de esa locura, hay que ser sensato para poder organizarlo todo y lograr un buen resultado.

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