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Caridad Jiménez: “La poesía no la considero una afición, sino una necesidad”

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Caridad ha tardado cuatro años en decir que es poetisa, pero eso no quiere decir que no haya aprovechado el tiempo, pues en su pequeña carrera ha participado en multitud de publicaciones. Natural de Navalvillar de Pela, ha presentado, junto al fotógrafo Emilio Jiménez, Poeshibari y muy pronto tendrá publicado Daños y Prejuicios, un libro del cual me muestra el primer ejemplar recién salido de la imprenta. Alfiletero y reloj son dos palabras a las que tiene especial cariño y dan título a un poema cuyas líneas están dedicadas a su madre y a su padre.  Cuando iniciamos la conversación, la primera pregunta me la hace ella a mí: ¿Eres lector de poesía?

La poesía es un género que no he frecuentado mucho.

A un lector principiante de poesía le pueden pasar dos cosas: que cuando la lea se quede en la superficie, o que cuando la lea, se sumerja en ella. No importa cómo sea la poesía, ya que todo está en los sentimientos que tenga la persona que la lea.

Pero entonces, ¿el poeta debe meterse en la piel del lector?

Depende. Yo puedo ser dos poetas al mismo tiempo. Hay veces que lo que me apetece es soltar mis sentimientos en ella; soy yo y mis circunstancias, y no pienso ni en quién me va a leer ni qué voy a transmitirle. Pero también puedo ser la poeta que hace algo motivado para el público, es decir, que lo que escribo sea con vistas a que le guste al lector o a que funcione de alguna forma.

Tengo entendido que eres especialista en Marketing, en Publicidad… ¿Estos conocimientos ayudan a la hora de hacer poesía?

Sí, ayudan en la selección de las palabras. El poeta debe elegir muy bien las palabras que quiere decir y una persona con conocimientos en Marketing puede decir algo de muchas maneras distintas. Estudiar Marketing te ayuda a saber usar el lenguaje.

¿Cómo definirías la palabra Poesía?

(Piensa)… Para definirla tendría que dar marcha atrás. Yo no fui a la poesía, sino que ella vino a mí y me salvó de una situación en la que lo estaba pasando mal. Comencé a plasmar mis sentimientos sobre el papel y, de pronto, me di cuenta que estaba haciendo poesía. Para mí, es una forma de mostrar de manera lírica los sentimientos que me provocan las experiencias que vivo.

De modo que, ¿tu inspiración se basa en las vivencias que te surgen?

Sí. Pero también el poeta tiene la capacidad de ponerse en la piel de otras personas y en las situaciones de otros. En mi caso, me basta con ver una película para meterme en sus personajes, inspirarme y poder escribir.

De hecho, la inspiración es algo que puede llegar en cualquier momento. ¿No crees?

Soy de llevar cuaderno siempre o hasta apuntar lo que veo en una servilleta de papel si estoy, por ejemplo, en una cafetería (sonríe), porque la inspiración surge en cualquier momento. Lo último que escribí se me ocurrió cuando estaba poniendo una lavadora. Pero las mejores ideas me surgen cuando voy de copiloto en el coche, porque los poetas cuando viajamos vamos creando y tomando notas.

Imagino que ver ese montón junto satisface [le señalo una pila de libros que ella misma me ha traído y en los cuales ha participado de algún modo].

lgm-caridad-jimenez-00Mucho. No los había visto nunca juntos (sonríe). En ellos hay un montón de palabras, incluso algunas son hasta bonitas… (bromea). Algunos de estas obras están muy bien, aunque hay otras que están mal o de las cuales me arrepiento porque me faltaba destreza o métrica. Me gusta ser lo más completa posible y, por eso, hasta que no lo he sido no he utilizado la palabra “poeta”.

Hablamos de poesía, pero también podríamos hablar de tus habilidades en el dibujo, la pintura, los relatos, las historias… Y te sigue quedando tiempo libre…

Por supuesto. Trabajo y me divierto porque soy una persona muy alegre (ríe). Lo que pasa es que todo lo que hago es a pequeña escala. Y la poesía no la considero una afición, sino una necesidad y si no estoy con ella me pongo de mal humor.

¿Qué te gusta más: escribir poesía o recitarla?

Una persona me decía que un buen poeta no es un buen rapsoda, y yo pienso algo parecido. La gente aplaude cuando lo hago (ríe), pero soy del grupo de poetas al que no le gusta recitar. Aun así, si la poesía es acompañada de música de guitarra o de piano queda muy bien y crea buena armonía.

Acompañarla con música le va bien, ¿y con fotografías?

A mí las fotos me dan la vida y he tenido varias experiencias con ellas, pero una de las más interesantes ha sido en las redes sociales; me llegó una fotografía con la que escribí un poema y la autora de la foto quedó impactada.

Además, lo último que hemos presentado, Poeshibari, son poemas a los que se le han ido incorporando fotografías.

¿Qué referentes tienes a la hora de escribir poesía?

Me gusta todo. Va a ser raro que un poeta no me guste porque de todo se aprende y se siente; El Lorca de Poeta en Nueva York me gusta a rabiar, Rubén Darío, Espronceda, Carolina Coronado… el Realismo sucio de Charles Bukowski me encanta y a Leopoldo Panero lo entiendo a la perfección (sonríe).

¿Crees que la poesía es minoritaria?

La poesía es minoritaria cuando hay un poeta frente a un público, pero las redes sociales han ayudado a revolucionarla aunque no se gane nada con ello.

¿Qué le dirías a una persona que tenga la necesidad de escribir poesía?

Que vaya hacia adelante, porque la poesía sana y puede curar a lectores y a escritores. Las personas que normalmente consumen poesía lo hacen porque están sufriendo y cuando leen un poema se consuelan. Para el depredador de poesía los poemas son un alivio.

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