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Chloé Bird: “La música es tan necesaria como respirar, es mi devoción”

Esta cantante y compositora extremeña es capaz de convertir las rarezas en música, y la música en arte para nuestros oídos. Además, su música se complementa sobre el escenario con un original estilo basado en la interpretación y la dramatización de cada una de sus canciones

Chloé, eres una persona muy inquieta, no paras. ¿No es así?

Afortunadamente me muevo mucho. En esta profesión moverse es buen síntoma porque significa tener trabajo y poder vivir de lo que me gusta. 

¿Cómo puedes transmitir música a, como tú dices, “niños de 0 a 99 años”?

No es fácil (sonríe), pero es muy gratificante. La labor no es sencilla pero el público lo acoge con brazos abiertos y con los oídos despiertos. El disco que hemos sacado este año, Un mundo de niños raros, es un proyecto apasionante que comenzó cuatro años atrás, hasta que he sido capaz de reunir el dinero necesario para lanzarlo al mercado. Además, los conciertos cuentan con una puesta de escena teatralizada con mi alter ego, Greta Maleta, que cuenta al público las diferentes historias de niños raros.

¿Cómo de rara es la niña que tú llevas dentro?

Siempre ha sido muy rara. Cuesta darse cuenta cuando uno no encaja muy bien o no tiene mucho que ver con el resto de la gente que le rodea. Desde mi experiencia, si hay alguna persona que se sienta así, yo siempre le digo que tenga paciencia porque todo se acaba poniendo en su sitio. A mí me ha pasado y al final encuentras tu camino. Cuando descubres que lo que te hace diferente a lo demás es lo que te hace único y especial, todo es fantástico; vives feliz y a gusto.

¿Han merecido la pena esos cuatro años?

Realmente, han merecido la pena muchos años de esfuerzo. Yo empecé en la música con cinco años y si echo la vista hacia atrás, me doy cuenta de que prácticamente toda mi vida ha estado dedicada a la música, algo de lo que antes no era consciente.

Viendo toda tu trayectoria, ¿qué se te pasa por la cabeza cuando juntas música e interpretación?

Me di cuenta de que esa mezcla era posible cuando estudiaba Arte Dramático. Iba a hacer Arquitectura (ríe). Jamás en mi vida había hecho teatro, pero me tragué los cuatro años de la carrera sin darme ni cuenta. Mi pasión era y es la música y estudiando teatro me percaté de que cantar es otra forma de contar historias. Necesitas vivir lo que las canciones cuentan. Gracias a los estudios cogí el impulso necesario para ver que mi vida tenía que dedicarla tanto a la música como a la interpretación.

Aún así, podemos decir que eres “arquitecta de canciones” ya que también compones. ¿Cuál es tu mejor momento para componer?

Hay un poco de todo. Creo que una profesión artística requiere mucha disciplina y a veces parte del público no se da cuenta de ello y llega a despreciarla muy fácilmente. La música hay que planteársela al igual que un trabajo de oficina, es decir, debemos contar con un horario en el que hay que trabajar. Es cierto que la música puede tener un horario más flexible pero también los cantantes podemos dedicar las 24 horas del día a ella, porque no sabes cuándo te va a venir la inspiración.

En tu perfil de redes sociales tienes escrito: “Si no vives para algo, morirás por nada. Y yo vivo por la música”. ¿Cómo sería tu vida si la música desapareciera de ella?

Sería muy aburrida (Ríe). No me imagino mi vida sin música. Al final cuando pasas tanto tiempo dedicándote a lo que a uno le apasiona se acaba creando una relación amor-odio. Cuando paso días muy intensivos cantando, grabando o con muchos conciertos, luego paso varios días sin tocar el piano, por ejemplo. Pero para mí la música es tan necesaria como respirar, es mi devoción.

¿Qué sientes cuando te subes a un escenario?

Es un estado de plenitud bastante bonito. Es una transformación, es algo catártico. El escenario es el templo, un lugar sagrado al que te debes. Esa conexión que se establece entre la persona que está sobre el escenario y el público es mágica; es algo que me gusta potenciar.

¿Cómo ves a Extremadura musical y culturalmente?

Extremadura es una región enorme. El no tener ciudades grandes nos hace tener algunas carencias en la industria artística. No se crea ese tejido empresarial y musical. Porque al final, la música no sólo es arte, también es un producto empresarial que crea puestos de trabajo y riquezas para la región. En la parte educativa también deberíamos hacer hincapié en el respeto a esta profesión y a quienes forman parte de ella. Aun así, poquito a poco vamos avanzando. Hay gente muy implicada y muy profesional en esta región. Hay estilos y temáticas muy diversas y muy ricas para explotarlas un poco más.

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