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Contempopránea 2016, puro pop

Este verano hemos podido disfrutar del festival Contempopránea en Badajoz y Alburquerque. La Alcazaba y el Castillo de Luna se convirtieron en testigos, un año más, del paso de grandes bandas de la escena indie

En esta última edición en la capital pacense desaparecieron las bandas extranjeras del cartel y se apostó por el producto nacional: bandas míticas de la escena musical española compartieron escenario con sugerentes y prometedoras propuestas de grupos menos conocidos para el gran público.

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El primer día destacaban en el cartel Amaral y Maga, estos últimos celebrando su 15 aniversario. Amaral ofreció un recital en el que el espectáculo estaba garantizado, intercalando sus grandes éxitos con sus últimas composiciones. Más tarde, el público se rindió a los pies de los chicos de Maga, que supieron componer un acertado repertorio con lo más consagrado de su carrera.

En la jornada del sábado nadie tuvo dudas de quiénes fueron los reyes de la noche: Lori Meyers, el concierto más concurrido del festival. Aunque antes de Lori Meyers actuó León Benavente: posiblemente, el mejor momento de la noche. Abraham Boba y su banda salieron al 110%, se lanzaron al escenario con hambre de espectáculo y lo dieron: intensidad, complicidad y fuerza.

Pese a la falta de público en las primeras y últimas horas de las jornadas, quedarán para el recuerdo las actuaciones de bandas como The Lost Tapes, Christina Rosenvinge, Anni B. Sweet, Mayor Tom y los extremeños Lúa Gramer y Fônal.

Sí que tuvieron presencia las bandas internacionales en la edición de Alburquerque, cuyo cartel encabezaban la mítica banda inglesa The Charlatans, en su único concierto en España, y los veteranos escoceses The Pastels. Dos formas de entender y hacer música muy distintas que, sin embargo, se complementaron en una propuesta con personalidad propia.

Pero si hay algo que nos gusta del Contempópranea por encima de todo es su ambiente íntimo, la posibilidad de estar muy cerca de grandes grupos de la escena independiente e, incluso, compartir con unos pocos un concierto acústico, privado, en medio de una piscina, como ocurrió con Tachenko. Los zaragozanos, después de una actuación en familia para el que pasara por allí, se subieron al escenario para hacer gala de puro pop.

Dorian, otro de los platos fuertes del festival y uno de los grupos más queridos, ofreció un repertorio de grandes clásicos con el que enloquecieron a un público entregado, derrochando talento y emoción.

Y si bailamos y cantamos hasta enloquecer fue con Sidonie, que presentaba su disco “Carreteras Infinitas”. Alegría, carisma y muchas ganas de diversión dieron como resultado un concierto inolvidable, con un Marc Ros entregado que se lanzó al público y bailó con un unicornio en un desenfreno total.

Y no podemos despedirnos sin hacer mención a dos grandes bandas que subieron el nivel de esta edición con propuestas muy diferentes. Los gallegos Triángulo de Amor Bizarro ofrecieron una actuación con la que consolidaron un sonido y un estilo únicos, en el que ruido y melodía se condensan en una música muy especial. Los de Belako, por su parte, llenaron el recinto y levantaron al público en una locura colectiva de saltos y melenas al viento con un indie-rock sin pretensiones, inconformista e intenso.

El regusto final es muy dulce y nos queda con ganas de más, ¡nos vemos el año que viene Contempopránea!

 

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