La Galera Magazine > Cultura > Espectáculos > El cerco de Numancia, la historia eterna

El cerco de Numancia, la historia eterna

El cerco de numancia

“No es una historia antigua, es una historia eterna”

El jueves 28 de septiembre, en el Teatro López de Ayala, se representaba “El cerco de Numancia” un clásico de Miguel de Cervantes versionado por Florián Rey y dirigido por Paco Carrillo.

La historia de Numancia ya es de sobra conocida por muchos lectores y amantes del teatro clásico como una de las mejores tragedias españolas, donde su argumento crítico muestra al espectador la lucha de un pueblo contra la invasión, la humillación y la injusticia a la que le somete el poder militar de Roma. La obra se sitúa entre el 154 a.C y el 133 a.C., durante los veinte años que duró el asedio de Numancia por los romanos, en el que los celtíberos se opusieron demostrando una heroica resistencia que se convirtió en un mito en la historia.

Numancia, el mito, siempre se ha ensalzado hasta el punto de llegar a formar parte de la lista de los grandes fracasos de la historia, y la compañía de teatro Verbo producciones también lo ha querido representar dando además un paso más allá y dejando a todos los espectadores abrumados en sus asientos. Esta obra se estrenó en la 61 edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida, en el año 2015 y cuenta la vida de Marandro, un numantino enamorado de Lira, que decide resistir junto a su pueblo al sitio al que el ejército romano, bajo las órdenes del general Escipión, somete a todos los habitantes de Numancia, dispuestos a morir antes que entregarse vivos. Pero como la sinopsis de la obra también nos cuenta, la historia se extiende a las Numancias cercanas, actuales y familiares.

En esta tragedia inevitablemente podemos encontrar un desgarrador paralelismo con la actualidad. A medida que se desarrolla la historia, podemos ver en las pantallas instaladas en los laterales, imágenes de varios políticos y personajes españoles manchados de sangre que poco a poco se van difuminando hasta carecer de sentido. Es por eso que su lema se repite cada cierto tiempo en la obra: ”no es una historia antigua, es una historia eterna”.

La puesta en escena, similar a la que se vio en Mérida, consigue plasmar mediante lazos rojos las “cadenas” a las que el pueblo está sometido, la angustia a la que se encaran y la claustrofobia de un cerco del que no se puede salir.

Un ejemplo de patriotismo donde se ven representados de manera sutil los intereses ideológicos, las identidades nacionales que además de representar el mito de Numancia, también lo hacen con nuestra realidad y el mundo en el que vivimos. Una historia que no solo se centra en contar la historia de los numantinos y los romanos, sino en dar un paso más allá e instar a todos los espectadores a hacer una reflexión de la realidad en la que vive, del poder y de los abusos.

Artículos relacionados

Comment