La Galera Magazine > Entrevistas > El hijo que parió la Chary

El hijo que parió la Chary

Querida Chary; no tuve el placer de conocerla, pero su hijo Julián Quintanilla o “Julito”, como lo llamaba usted de pequeño, se ha convertido en el director de cine que ha llevado su vida a la gran pantalla siendo Loles León quien, en el premiado mediometraje “El Mundo Entero”, se ha reencarnado en su persona. Sé que cuando Julián era pequeño, usted ya le dijo en alguna ocasión “¡Voy a acabar comprándote una cámara!” fruto de su gran afición al cine y al teatro. Debido a que he tenido el gusto de charlar con él y a pesar que muchas de las cosas ya las sabrá porque sé que no ha perdido el contacto con usted, permítame dedicarle las líneas de esta entrevista a aquel chaval que ha llegado a convertir su barrio pacense, el de San Roque, en un plató de cine.

Julián, ¿Cómo pasas de ser un estudiante de matemáticas a dirigir a Loles León?

Ese paso no es así de sencillo. Yo hacía teatro desde los seis años. Como era muy estudioso, no necesitaba tanto tiempo para estudiar y aprovechaba todas las tardes para hacer teatro en el Instituto Bárbara de Braganza, e incluso desfiles de moda que yo dirigía. Parece una tontería, pero yo aprendí muchísimo dirigiendo a mis compañeros de clase en esos desfiles. Tras ello, comencé a estudiar matemáticas en la Universidad de Extremadura, pero al comenzar la carrera, me metí en el aula de teatro de la Universidad y fue lo que me impulsó para estudiar Interpretación y Dirección de Teatro en Madrid.

Has hablado de teatro, pero ahora estás proyectando una película tuya. ¿Podrías elegir entre teatro o cine?

Sí. He trabajado 20 años en teatro y soy muy feliz en él. Más que dirigir, me apetece seguir escribiendo obras de teatro para que otras personas lo dirijan, pero para mí, el cine tiene algo mágico y sería muy feliz si pudiera estar rodando una película tras otra. De hecho, de lo que me llega del teatro, puedo hacer alguna película (Ríe).

_mg_7373Me sorprende la gran cantidad de cosas que has hecho y todo lo que sigues haciendo profesionalmente.

Llevo desde los 19 años trabajando en teatro, he hecho algunas cosas en cine, estuve 7 años en la Escuela de Guionistas de Francia… Todo no se produce fruto de la casualidad y sí creo mucho en la formación y en la experiencia para hacer las cosas en el momento adecuado.

¿Qué le dirías a una persona que querría dedicarse al cine y al teatro?

Que estudie todo lo que pueda. Que vea todas las películas que pueda, que visite todos los rodajes posibles, que haga teatro, que lea mucho teatro lo cual es muy importante, que se documente muchísimo consultando archivos, bibliotecas y filmotecas. Si a una persona le apasiona este mundo, todo lo que he dicho no le resultará una tarea ni ardua, ni difícil, ni complicada, sino que será un placer.

Cuando vi tu película “El Mundo Entero”, o “peliculita” como la llamas tú puesto que es un mediometraje, me preguntaba cuánto de verdad existe en esa historia.

Todo es verdad. Cuando escribí este guion, quería que todas las escenas fueran de verdad; todo está basado en conversaciones que mi madre tenía y en escenas reales que ella vivió. Es cierto que el ambiente es onírico, pero yo sí hablo con mi madre en la vida real.

¿Cómo conviertes el barrio de San Roque en un escenario de los años 80?

Realmente, busqué una zona de San Roque que tuviera casas de la época y modifiqué muy pocas cosas una vez rodada la película en post-producción. También hice mucho hincapié en el tratamiento del color y la música.

Has tardado dos años en acabarla, pero todo tiene su premio.

Algo se puede acabar rápido si tienes muchos medios y mucho dinero, pero hay que acabarlo bien, aunque tardar mucho en acabarlo también cuesta bastante. Al ser productor independiente, me permití el lujo de terminarla perfecta.

¿Y qué ha sido lo más complicado?

Lo más complicado ha sido la paciencia de aguantar dos años en la post-producción ya que uno quiere que la gente vea la película cuanto antes. Aunque para mí ha sido un gran aprendizaje, ya que he aprendido a tener paciencia.

Has sido paciente, y exigente según tus actores.

Soy muy pesado, sí (Sonríe). Pero ser así de exigente es llegar a cuidarlos más. Decir que una toma está bien cuando sé que está mal no es justo. Hay tomas que Loles León ha hecho a la primera, pero sólo se acuerda de las que tenía que repetir porque yo quería la perfección. Ella es una actriz como la copa de un pino y cuenta eso porque le gusta decir la verdad.

¿Qué te ha supuesto trabajar con este equipo?

Que Loles esté contenta me hace muy feliz porque las películas no las hago para mí, sino para los demás, incluyendo a mi equipo. Yo quiero que mis actores estén contentos con el resultado y creo que lo he conseguido.

Artículos relacionados

Comment