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Fernando Velázquez: “Cuando gané un Goya sentí por un lado mucha sorpresa y por otro lado bastante alivio”

Fernando Velázquez

Fernando Velázquez es un compositor, director de orquesta y violonchelista español que ha compuesto un gran número de bandas sonoras tanto para el cine como para la televisión. Entre ellas, la de “El orfanato”, “Lo imposible”, “Un monstruo viene a verme” o “La cumbre escarlata”

¿Cuál es tu primer recuerdo relacionado con la música y con el cine?

¿Mi primer recuerdo? No lo sé. Podría ser Sonrisas y lágrimas, porque luego ya La misión es mucho más tarde.

¿Podrías decir que Sonrisas y lágrimas es tu banda sonora preferida?

No, es La misión.

¿Y compositores favoritos?

Pues John Williams o  Ennio Morriconne de música de cine. Pero de compositores en general, todos los que la gente llama “clásicos” lo son porque merecen la pena: Beethoven, Brahms, Mahler…Pero sí, tengo debilidad por alguno, por ejemplo Brahms o Dvořák, porque son música que tocan mucho y que me gusta un montón. Pero es que no tengo ninguna predilección y tampoco por ningún periodo, porque es que me gusta la música buena, da igual en qué momento.

¿Escuchas algún otro tipo de música a parte de la “clásica”?

Claro, es lo que te iba a decir, que escucho música, punto. A ver, no escucho mucho reggaetón, por no decir nada y no escucho mucha música electrónica, aunque hay cosas que me gustan mucho. Si es cierto que hay más incidencia en música grande orquestal, no necesariamente canciones, aunque sí me gustan mucho las canciones, muchísimo. Lo que pasa es que hay un estudio que dice que a partir de los 35 ya no incorporas nada a tu repertorio, o sea que ya solo te gusta lo que te gustaba y ya es muy difícil que digas “hala, qué disco más chulo”. Pero tengo un repertorio enorme de discos de toda la vida, puedo mencionar por ejemplo a Rufus Wainwright, que hay un disco que me encanta, me encanta y me encanta. Y de ahí para atrás todo,  incluyendo el Barroco, que es una música maravillosa y muy divertida.

Y hablando un poco más de cine, has trabajado con grandes directores como Guillermo del Toro o J.A. Bayona, ¿te gustaría trabajar con algún director en concreto?

Sí, con los buenísimos. Me encantaría. Pero tú piensa que si yo trabajara con Nolan, no le haría la banda sonora Hans Zimmer, y a mí me gusta mucho lo que hace Hans Zimmer para Nolan…entonces si le quitara yo el sitio nos quedaríamos sin lo que hace Zimmer. O Spielberg, por ejemplo “yo quiero currar con Spielberg”. Jo, no, porque si curro yo con Spielberg, no curra John Williams y John Williams siempre hace cosas increíbles. Dicho eso, me encantaría trabajar con todos los directores y directoras que hay de moda y bueno… es poco a poco.

¿Cómo se crea una BSO? ¿Cuál es el proceso creativo desde que te dicen “vas a crear la música para una película” hasta que finalmente se proyecta?

Yo el guion me lo leo para no quedar mal, entiendo la historia que me está contando el guion, pero la historia que uno lee o se imagina no tiene nada que ver con la que se está imaginando el director y la que al final el director rueda y edita. Yo soy más amigo de que me den el montaje de la película, porque mi cerebro por la razón que sea, empieza a imaginar música cuando ve imágenes en movimiento. Con un libro no me inspiro tanto, lo reconozco. Y como es un trabajo en equipo lo más importante es saber lo que se está haciendo, es decir, tienes que conocerlo bien. De esa misma manera, para hacer la música de una película tengo que conocer qué es lo que el director ha querido contar y cómo. Y me lo tiene que contar. Muchas veces hace falta mucha búsqueda, mucha comunicación y mucho trabajo conjunto… Hay veces que tenemos más tiempo y hay veces que tenemos muy poco.

¿Qué sentiste cuando ganaste un Goya?

Pues mira, cuando gané un Goya sentí por un lado mucha sorpresa y por otro lado bastante alivio, porque yo estaba convencido de que no me lo iban a dar y, a la vez, en el entorno la gente tiene mucha ilusión porque lo ganes, es inevitable. Entonces una cuarta decepción era un palo, ¿no?. Que ya que no hubiera decepción fue muy bonito y ya estoy muy tranquilo porque ya lo he ganado, ya no pasa nada.

De lo que has compuesto, ¿cuál sería tu tema preferido o tu película preferida?

Es muy difícil. De hecho va por rachas. Hoy hemos estado ensayando y te puedo decir que cuando hacemos la de Lo imposible digo: “que bien que haya podido hacer esto”, me siento muy orgulloso, yo creo que es una pieza especial que además no nació con pretensiones y que tiene una carga emocional muy grande que llega mucho a la gente, y eso a mí también me llama cuando estoy dirigiéndolo. En ese sentido, estoy muy orgulloso. Pero luego hay un montón de piezas mucho más prosaicas, mucho más tontas que también me gustan un montón, como toda la de Zipi y Zape, que es muy divertida. Y luego tengo cosas mías propias que casi no enseño pero que me gustan más aún.

¿Hay algún tema que hayas hecho y luego hayas tenido que cambiar entero o alguna parte porque no pegaba en el conjunto de la película?

Sí, todo el tiempo. Es que el trabajo de la música de cine es así. Piensa que el tema de El Orfanato, por ejemplo, la que se escuchó en el concierto, es la versión número quince. Entonces había catorce versiones que se quedaron por el camino. Pero parte de la gracia es olvidarte de tu ego y tirar para adelante y hacer, sabiendo que lo importante es llegar al sitio donde quieres llegar con la película.

Y no estancarse supongo que también será importante…

Yo no sé si me estoy estancando o estoy empezando a tener un estilo propio (Ríe). Es un momento muy raro porque todo lo que hago me suena igual y no sé si eso es bueno o malo. Pero ahí entra el momento en el que tienes que pararte un poco y estudiar y pensar. El problema del trabajo del cine es que es muy acelerado y no hay tiempo para, a lo mejor, tener un poco de perspectiva y pensarse las cosas. Piensa que de la banda sonora que sacamos ahora en septiembre, no existe ni una nota todavía. Entonces, lo de: “voy a pensármelo un poco” en el cine no existe, es muy raro lo de pensármelo porque no hay tiempo.

¿El ritmo de narración se acomoda a la música o es la música la que se acomoda al ritmo de narración?

Es la música la que se acomoda al ritmo porque hoy en día te dan todo hecho, o sea, es muy difícil que yo pueda plantear al director un cambio de ritmo en la película porque a mí se me ha ocurrido una idea brillante en la música. Porque cuando ya me llega a mí la película, ya está todo muy cerradito. Puedo tener una idea, puedo proponer algo, pero no, soy yo el que tengo que adaptarme al ritmo de la película.

Y aparte de ser un proceso muy rápido, también será complicado poder adaptarse a eso. ¿Tienes algún truco que puedas decir “esto me ayuda a poder componer más rápido”?

Sí, la técnica de composición: el contrapunto, la fuga, la orquestación… Lo que se estudia te ayuda a escribir muy rápido, pero lo que está muy bien es tener paciencia y ser inasequible al desaliento, a veces parece que no pero acaba saliendo.

¿Siempre intentas renovarte en tus creaciones o por el contrario buscas seguir una misma línea o algún elemento que te caracterice?

Yo cuando hago películas la mayoría de los temas acaban con la misma cadencia, siempre acabo con eso por una razón que no os voy a explicar, pero hay una razón histórica, una referencia en la que yo creo y me gusta mucho que suene ahí. Es de una cosa clásica de la literatura que tiene mucho significado.

Cuando terminas alguna pieza, ¿se la enseñas a alguien, por ejemplo a tu familia, para que dé su visto bueno?

No, antes lo hacía, ahora directamente si estoy trabajando con algún director se lo enseño a él. Lo pensamos mucho, a veces dice que le gusta y luego ves la película en conjunto y algo que te había funcionado ya no te funciona porque ha cambiado el conjunto. Es un trabajo muy largo y a veces tienes que volver a empezar una y otra vez, pero al final merece la pena.

También has compuesto para animación, ¿cómo es?

Lo bueno de la animación es que no cambian tanto el montaje, porque ya lo tienen muy claro (ríe) y es muy divertido también, lo que pasa es que el código de la animación te permite tener mucha más música y que esté mucho más presente y sea más evidente, porque no molesta. En la acción real, si pones mucha música parece que estás metiéndote en la peli, en cambio en la animación parece que forma parte de la propia película y de la propia animación.

¿Algunos proyectos internacionales?

Ahora no tengo ninguno, he tenido mi momento de ir allí, pero no me convence, realmente el mundo Hollywood no es para mí. A ver, está muy bien, si me llaman para un proyecto en concreto voy encantado pero es un mundo muy duro, muy árido, muy competitivo en el que la música y la película a veces no es lo importante. A veces es todo el sistema, no es el director en concreto. Cuando hay mucho dinero de por medio esas cosas se enrarecen demasiado en el mundo americano. A mí lo que me importa son las películas, la música y lo que hacemos. Entonces, trabajar en España con gente de confianza es tan gratificante, es tan bonito…

Y ya para terminar, ¿qué proyectos tienes para el futuro?

Pues mira,  en concreto la peli de Curro Velázquez Que baje Dios y lo vea que grabaremos aquí en septiembre, eso es lo que te puedo contar.

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