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Fundación Hija de Pepe Reyes Dolores Bas de Arús: 10 años de solidaridad

La Fundación Dolores Bas lleva diez años ayudando a varios colectivos de la ciudad de Badajoz a través de asociaciones beneficiarias y con el objetivo de mejorar principalmente la calidad de vida de las personas mayores, discapacitadas y enfermas de cáncer

Situada en la Avenida de Elvas, la Fundación Hija de Pepe Reyes Dolores Bas de Arús se constituye como una organización no lucrativa cuya labor es la gestión del patrimonio de la fundadora, Dolores Bas Mirón, con la finalidad de repartir los beneficios entre las tres entidades que ella misma dejó fijadas en su testamento: Aprosuba, Asociación Provincial del Cáncer en Badajoz y Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Badajoz.

El origen de esta iniciativa fue idea de Dolores Bas, que quedó dispuesta su última voluntad: constituir una fundación con la totalidad de su patrimonio. Era hija de José Bas Rojas, conocido popularmente en Badajoz como Pepe Reyes, quien hizo llegar los primeros camiones Pegaso a la ciudad pacense, amasando una fortuna que heredó posteriormente Dolores Bas y que fue destinada a obras sociales.

Antes del surgimiento de la entidad, la fundadora financió junto a su hermano, Ramón Bas Mirón, la construcción de la Parroquia de Jesús Obrero en el Cerro de Reyes. En este sentido, Mercedes Arias Delgado, Gerente de la Fundación Dolores Bas, afirma que, aparte de todo esto, Dolores Bas “siempre ha contribuido con obras sociales, con la iglesia, haciendo donaciones… Creo que toda su vida la dedicó a eso, a ayudar a los demás”.

El patrimonio, por lo tanto, va destinado en un 70% neto a las tres asociaciones nombradas anteriormente, y la cantidad restante se dirige a una convocatoria anual para subvencionar proyectos sociales de otras entidades (independientemente de si son proyectos relacionados con la sanidad, con la pobreza o la exclusión social). Como bien explica Mercedes Arias, “es algo complicado porque normalmente los proyectos que nos presentan las entidades son muy buenos, y hacer una selección de esos proyectos es muy complicado”. Además, la Fundación no pone plazo de constitución de la entidad a la hora de presentar proyectos, por lo que cualquiera de ellas puede participar sin importar la fecha de su creación, lo que conlleva un número elevado de solicitudes. Sin embargo, la Fundación Dolores Bas intenta llegar a la gran mayoría de beneficiarios, puesto que “todas las asociaciones hacen una labor impresionante. Su labor social siempre está relacionada con otros colectivos, independientemente de la temática de la asociación, y entendemos que tiene cabida en esta convocatoria cualquier asociación que tenga un proyecto social”.

A pesar de que esta es la función principal que realiza la Fundación, como es gestionar el patrimonio para que dé beneficios, tiene otras actividades propias y parte de ellas se realizan en El Rebellao, una finca de 800 hectáreas en la que trabajan por la discapacidad y la inclusión social. Forma parte de una plataforma a nivel nacional cuyo objetivo es dar accesibilidad a los entornos naturales; de esta forma, El Rebellao sirve como lugar de visita para colegios, y el fin principal es que personas con o sin movilidad o discapacidad puedan llegar a todas las instalaciones. “Nosotros lo que queremos es que cualquier niño pueda disfrutar de un día en el campo, desde el huerto hasta la visita al dolmen”, comenta Arias. La Fundación Dolores Bas se encuentra inmersa en ofrecer el medio de transporte que posibilite la accesibilidad a la finca, y quieren hacerlo mediante sillas de ruedas ancladas a la plataforma de un carro tirado por burros: “Todo lo que estamos haciendo en la finca y con las actividades, aunque no estén en la finca encuadradas, va destinado a la discapacidad, sea física, psíquica o sensorial”.

Las ayudas que ofrece son en su mayoría económicas; sin embargo, al igual que ocurre en la finca El Rebellao, la Fundación también se ofrece a intervenir en el asesoramiento, la formación o el respaldo de las asociaciones que lo soliciten. “Ahora estamos constituyendo y apoyando una plataforma para ayudar a entidades que no tienen local o que el local no se ajusta a sus necesidades, bien por el precio del alquiler o bien porque el espacio es reducido; y vamos a luchar conjuntamente para conseguir un espacio común para las asociaciones que tienen esa problemática”, añade. A ello se suman la sala de reuniones de la sede que ceden a asociaciones con el mismo fin y la propuesta de acondicionar para ello un local que se encuentra al lado del edificio.

Para finalizar, la Fundación Dolores Bas anima a quien quiera participar en sus actividades; ya sea aportando ideas, visitando las instalaciones, ejerciendo de apoyo en las excavaciones de los yacimientos arqueológicos que se realizan en la finca El Rebellao, ayudando en las excursiones de los colegios, e incluso ofreciéndose como monitores o guías turísticos. Mercedes Arias nos recuerda que “todo el mundo es bien recibido” y que “ayudando a las entidades, ayudamos a los colectivos que las entidades amparan”.

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