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Imágenes y palabras, compañeras de una idea

“La Casa de la Ilustración” se presenta como espacio complementario para la XXXV edición de la Feria del Libro de Badajoz

Hoy en día las imágenes son un elemento que está muy presente en numerosos entornos de nuestra vida. Vemos que todo está lleno de imágenes: desde que salimos a la calle, ya sea en tablones de anuncios, escaparates o vallas publicitarias, hasta en un ámbito más personal, como en nuestras redes sociales.

Estos elementos además de ayudarnos a comprender mejor la realidad, favorecen a crear una idea propia en la mente del lector (o espectador) y aportar un punto de vista diferente a las obras escritas. Por este motivo, se ha decidido dar a las imágenes un papel casi protagonista en la XXXV edición de la Feria del Libro de Badajoz a través de una serie de talleres creativos, exposiciones y conferencias en el espacio temático de La Casa de la Ilustración.

Entre las actividades que se han realizado en los talleres creativos de La Casa de la Ilustración, cabe destacar el carácter formativo de las mismas. En esta ocasión se han utilizado técnicas como el collage, la imagen en 3D o la fotografía para que niños y alumnos de diferentes institutos de la ciudad aprendan a crear sus propias ilustraciones. “A la hora de ilustrar, no se trata que cuentes el libro, sino que trates de dar tu visión personal del mismo”, afirma Celsius Pictor, ilustrador profesional y profesor de los talleres de La Casa de la Ilustración. Lo que Celsius quiere decir es que a la hora de incluir imágenes en un libro no se trata de conducir al lector a la idea que viene plasmada en el dibujo, sino que siempre cada persona trate de interpretar la obra de una manera personal.

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Bajo esta idea nace este espacio temático que ponen en marcha la editorial Aristas Martínez y Fundación Caja de Badajoz en colaboración con el Ayuntamiento, en los que a través de los talleres creativos se imparten clases para que los participantes aprendan los diferentes usos que pueden tener las imágenes, tanto dentro de la literatura como fuera de esta.

Los espacios temáticos que empiezan por “La Casa de” no son una iniciativa nueva, ya que en anteriores ediciones también se reservó una zona específica a la imagen. Así, el año pasado se puso en marcha La Casa de los Tebeos, en el que destacaron las charlas y los talleres de grandes artistas del mundo del cómic como David Rubín o Mireia Pérez. Anteriormente en 2014, le tocó el turno a los fanzines con La Casa de los Fanzines, en los que los pacenses tuvieron la oportunidad de aprender cómo elaborar este tipo de publicación, desconocida para el gran público.

Este año por la La Casa de la Ilustración han pasado grandes autores  dedicados a las artes gráficas, como Elena Odriozola (Premio Nacional de Ilustración 2015), la cual afirma que “es un lujo que en una feria del libro de una ciudad pequeña, haya un espacio dedicado a la ilustración”. Con este tipo de declaraciones es posible que haya una parte del público que piense que en una Feria del Libro no tiene cabida un espacio reservado únicamente a las imágenes, y otra que piense que es un complemento de los mismos, donde las palabras y las imágenes se ayudan, y a su vez favorecen a crear una visión personal de una obra.

Y es aquí donde surge la cuestión: ¿es necesaria la imagen para para transmitir la idea de un autor a sus lectores?. Necesaria no, pero resulta casi innegable que la inclusión de ilustraciones en un libro, da una nueva dimensión a la lectura. Y no sólo eso, las ilustraciones en libros además, son un elemento perfecto “para acercar la literatura a las nuevas generaciones, las cuales se encuentran muy inmersas en las nuevas tecnologías”, apunta Celsius.

Es cierto que las imágenes inevitablemente conducen al lector a crear la idea de un paisaje o personaje que el ilustrador se ha imaginado previamente. Pero, al fin de al cabo, no todo es blanco o negro, sino que puede ser de muchos colores, incluso pueden aparecer mezclados en muchas ocasiones, como en la ilustración literaria, donde conviven imágenes y palabras. Cada uno en la vida tiene una visión personal de cualquier hecho de la vida, y en algo tan inmensurable y con tantas dimensiones como es la lectura no es para menos.

No hay que tomarse la imagen como algo nocivo para la comprensión lectora, sino como una ayuda para entender la manera de pensar de otra persona que ha leído e ilustrado una obra. De esta manera, se puede concebir el producto final de una manera personal  sin “fiarnos” de lo primero que se nos cuenta, que al fin de al cabo, es de lo que se trata.

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