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Javier Rosado: “Para que una compañía de teatro o circo profesional funcione bien, depende más de sus habilidades políticas y empresariales, que de su aportación cultural y artística”

Javier Rosado

Javier Rosado es un “artesano escénico” de circo, oficio que le ha permitido viajar a Dinamarca o Moscú para seguir aprendiendo e impresionando tanto a pequeños como a mayores

¿Podrías decir qué significa para ti la palabra ‘circo’?

Para mi es una forma de vida, pasión, vocación y trabajo en una misma actividad. Es un reto, una forma artística de expresión, y de superación personal. Y con esto quizás me refiero a las artes escénicas en general y todas sus disciplinas, no sólo al circo.

¿Por qué te gusta definirte como “artesano escénico”?

‘Artesano escénico’ es la manera que más me gusta definir mi trabajo en mi página web. Realizo muchos trabajos diferentes, todos relacionados con las artes escénicas; y artesano, entre otras cosas, indica una manera personal de crear algo. También puede ser una forma diferente de decir que soy actor, malabarista y acróbata.

¿Cuándo te entra el gusanillo por este mundo?

Principalmente cuando comienzo a ver espectáculos de teatro, y de repente en Extremadura surge la posibilidad de estudiar arte dramático. La compañía profesional extremeña Aran Dramática, a la cual le seguía los pasos de cerca, me facilitó toda la información para poder hacer esto posible. Mi admiración por la actriz María Luisa Borruel de esa misma compañía, a la que considero una de las mejores, no sólo a nivel regional sino nacional, me hizo pensar que quizás algún día podría ser actor.

¿Cómo recuerdas tu paso por la Escuela de Teatro y Danza de Extremadura?

Fue una experiencia maravillosa, llena de cambios. Descubrir todas las posibilidades que ofrece este mundo y aprender de grandes profesores como Paco Carrillo, Leandro Pozas, Miguel Ángel Suárez o Alfredo Guzmán no sólo me aportó conocimientos, sino también muchas inquietudes artísticas.

Javier Rosado

Del arte dramático al circo. ¿Cómo es ese cambio?

No fue un cambio, fue una evolución; en esta profesión todo suma. Me gusta mucho el circo-teatro o teatro-circo, donde la técnica o la destreza son herramientas para el actor y están al servicio de la historia o la obra que se represente.

También ejerces de profesor de circo. ¿Qué tipo de alumnos tienes? ¿Cuáles son sus intenciones y tus objetivos?

Mis experiencias como profesor son eventuales; es algo a lo que le tengo mucho respeto. Comencé dando talleres de verticales y malabares para iniciados, y he trabajado para la Fundación Yehudi Menuhin en colegios con “El arte para la convivencia”. Además, he dado talleres de circo en centro de menores, clases de acrobacia aérea para aficionados y profesionales, talleres de formación para compañías de teatro y circo… y el último taller, “Iniciación a teatrocirco”, ha sido en la nueva sala en Badajoz llamada Skene, un proyecto que se centra en la formación, investigación y creación actoral.

Viendo todo lo que haces, ¿de dónde sacas el tiempo para todo?

Como dice ‘El Principito’, “es cuestión de disciplina”. Supongo que me pasa un poco como todo el mundo en sus trabajos, pero si te gusta lo que haces encontrarás la excusa para dedicarle todo el tiempo posible.

¿Qué es lo que más te atrae de esa profesión y qué es lo más complejo?

Lo que más me atrae es poder seguir siempre descubriendo y aprendiendo. Esto es como un camino hasta el infinito, nunca se acaba, no te aburres. Y para mí, lo más complejo es la parte empresarial.

¿Cómo crees que es posible que el circo llegue a gustar tanto a pequeños como a mayores? ¿Qué tiene de especial?

El circo trabaja con un código muy honesto y con un lenguaje universal que es lo que hace posible que llegue a todo el mundo. Puede tener de especial la emoción, la magia, la destreza humana, y mucho más.

Javier Rosado

¿Qué aportas tú al circo y qué te ha llegado a aportar el circo a ti?

Aporto mi granito de arena, supongo. A cambio el circo a mí me aporta vida.

¿Se puede llegar a vivir de un mundo artístico como este tal y como están las cosas?

Sí, esto es una profesión más, todo depende de lo que busques. Si quieres una vida tranquila y dinero, quizás este no sea el camino, aunque está claro que depende también, entre otros muchos factores, del sitio donde vivas. Aquí en Extremadura seguimos todos los profesionales del sector intentando mejorar esto, pero no es fácil. Supongo que al igual que en otros lados, para que una compañía de teatro o circo profesional funcione bien y genere trabajo, depende más de sus habilidades para hacer política y sus conocimientos empresariales, más que de su aportación cultural y artística.

¿Qué le dirías a alguien que sienta inquietud por el circo? ¿Por dónde podría empezar?

Le daría mucho ánimo, que falta le va a hacer… (Ríe) Debería empezar por una buena escuela de circo o de teatro, y de ahí seguir hacia adelante.

¿Te imaginas tu vida sin circo?

No, gracias… O como dirían en Rusia: Niet, spasiva.

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