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Javier Serrano: “Si no vives una experiencia así, vas a estar toda tu vida preguntándote por qué no lo hiciste”

Javier Serrano pacenses por el mundo

Javier Serrano es un joven pacense que un día decidió marcharse de Extremadura para instalarse al otro lado del mundo: en China. Trabaja como profesor de instituto con niños de entre trece y quince años dando clases de fútbol puesto que, en el país oriental, se considera como un deporte de estudio

¿Cuáles son las diferencias principales entre ser profesor en Jiujiang y Badajoz?

La diferencia es todo (ríe). Los alumnos prácticamente viven en el colegio. Hay dos bloques de edificios para los alumnos que están internos, uno para las chicas y otro para los chicos. Una de las cosas que me llamó la atención es que los chicos llevan un color de chándal y las chicas otro, de hecho, hay clases que se le dan a las niñas por un lado y a los niños por otro. Pero todos entran a las ocho de la mañana y salen a las diez de la noche, con un par de horas de descanso entre las doce y las dos de la tarde. Los sábados y domingos tienen también clases, pero menos horas.

Otra gran diferencia es el idioma, claro. Casi nadie, por no decir nadie, habla inglés, ya ni te digo español. Siempre llevo preparados los ejercicios en el traductor, por lo que pueda pasar (ríe). Aún así, estoy intentando aprender chino; es mi reto este año.

Cuéntanos cómo surge la idea de mudarte nada más y nada menos que a China ¿Fue todo de imprevisto?

China es una gran oportunidad para mi sector. Por ejemplo, en Pekín están haciendo pruebas en colegios porque se están planteando implantar el español como idioma junto al inglés y tenía que aprovecharlo. Todo empezó cuando volví de Birmingham, tras vivir durante un año allí. Me inscribí en una oferta parecida a la que tengo ahora en China, a través de la empresa donde me obtuve el título de entrenador de fútbol, pero no me cogieron. Pasó un tiempo y me ofrecieron de nuevo la oportunidad gracias a un chico de Murcia que contactó conmigo. Tras un par de semanas, hice dos maletas y una mochila y ya estaba en Jiujiang.

El plan es una auténtica aventura ¿Qué te dijeron tus amigos y familiares?

Al primero que se lo conté fue a mi padre y no podía creérselo (ríe), nadie se lo creía. Hasta que no llegué a Badajoz después de la entrevista en persona con los coordinadores de la empresa y les dije que me iba en dos semanas, no se lo creyeron. Estaban muy impresionados.

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando aterrizaste en Jiujiang?

Lo primero que vi fue el aeropuerto de Pekín, que era un caos, muchísima gente pero impresionante. En la ciudad, me impactó mucho el tráfico, es una locura. Luego aprendes que puedes moverte mejor en bicicleta porque hay zonas de transición para ellas o para motos, aunque en estas últimas suelen ir hasta tres personas y a veces hasta en dirección contraria (ríe). También puedes ir en taxi, pero hasta los taxis son diferentes, ya que es otra cultura totalmente distinta. Una cosa que me sorprendió es que, al principio, iba dentro del coche y veía flashes de cámaras. Me extrañaba mucho, hasta que un día lo pregunté y me explicaron que hay muchas cámaras por la ciudad que te hacen fotografías por motivos de seguridad.

Javier Serrano pacenses por el mundo

Ahora cuéntanos, ¿qué es lo que más te gusta de China?

Yo creo que las propias ciudades, son muy diferentes y bonitas. Además tienen mucha tradición y la respetan mucho. Por ejemplo, visité la ciudad de la cerámica hace poco y me encantó. También la naturaleza, es impresionante, estuve de ruta hace unas semanas en la montaña amarilla y fue brutal.

¿Hay alguna costumbre del país que te haya llamado la atención?

Además de tener la capacidad de dormirse en cualquier sitio, también me sorprendió que se descalzan donde sea (ríe). Se sientan en un bar o se tumban en el tren y se descalzan. Todo es muy diferente. Los bebés no llevan pañales y hacen todo donde les da la gana (ríe). En este sentido, te digo que hay muchísima suciedad en las ciudades, además de contaminación. El tema de la higiene lo ves por todos lados, en cualquier bar por ejemplo, donde el camarero toca los platos sin lavarse las manos ni una vez.

Voy a empezar con la parte de más sentimental. ¿Qué ha sido lo primero que has echado de menos de Badajoz?

Sin duda la cercanía, el trato de la gente o la cultura y costumbres, porque es muy diferente en todos los sentidos. Ahora mismo estoy muy bien, pero China es para vivir una temporada. Si tuviera que vivir para siempre aquí, el carácter de la gente no me atraería para hacerlo. Aquí no están acostumbrados a ver extranjeros, de verdad. Un ejemplo muy curioso es que cuando estoy jugando al billar con mis amigos, empiezan a hacernos fotografías o nos vienen a saludar.

Quería preguntarte si encuentras alguna similitud entre Badajoz y Jiujiang, pero no sé si hacerlo.

(Ríe) Bueno, también tengo que decirte que toda la gente a quién le he pedido ayuda en algún momento ha sido muy hospitalaria. Eso creo que es lo más parecido a Badajoz, que te ayudan en todo lo que pueden y si tienen que hacer algo por ti no les cuesta.

Sé que esta puede ser una pregunta muy complicada pero, ¿en la gastronomía encuentras algún parecido con España?

Absolutamente ninguno (ríe). Después de haber vivido tanto tiempo fuera, te puedo decir que en gastronomía vamos a años luz de muchos países. Aquí, por ejemplo, cocinan con mucho picante, toman mucha sopa de soja y durante la comida beben leche o agua caliente. Como no hay otra elección, al final te acostumbras. Lo bueno es que hay muchos centros comerciales donde puedes comprar comida de todas partes. De España, por ejemplo, encontré muchos vinos, aunque ninguno extremeño (ríe).

Entonces, ¿si tuvieras que llevarte algo de la ciudad de Badajoz qué sería?

Me llevaría algún amigo para vivir esta experiencia con él y, de la ciudad, sin duda el centro de Badajoz. Sus bares, su ambiente, todo. Aquí hay zonas de ocio con salas de juego o karaokes, pero nada parecido a Badajoz y su gente.

Y, por último, si tuvieras que darle un consejo a otro pacense que se planteara vivir esta experiencia, ¿qué le dirías?

Que lo haga sin dudarlo. La aventura hay que vivirla y China es una grandísima oportunidad. Suele echar mucho a la gente para atrás por la distancia, el idioma o la cultura, pero hay que jugársela, puesto que si no vives una experiencia así, vas a estar toda tu vida vida preguntándote por qué no lo hiciste.

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