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Lidia Caldeira y ocho meses de terapia

“Sentimientos” de una tatuadora cuelgan sobre las paredes de Café La Galería

Ira. Soledad. Felicidad. Todas las emociones que Lidia Caldeira vivió tras una ruptura amorosa están recogidas en la exposición Sentimientos. Cada fase que fue atravesando la expresó con un dibujo, que posteriormente plasmó en la muestra. Sentada en Café La Galería junto a sus obras, habla de su trabajo y de su experiencia, de su vida y de su día a día.

Al preguntarle por cuánto tiempo ha tardado en pintar cada uno de sus dibujos, afirma que “hay cuadros que he podido tardar tres meses y otros que he llegado a hacerlos en una semana. Hace ya ocho meses que me puse a pintarlos y el último lo acabé una semana antes de inaugurar la exposición”.

Las arrugas en los rostros de los protagonistas de cada cuadro, unos labios reflejo de ternura, unas manos llenas de deseo y un sin fin de detalles representan el realismo con el que cuenta cada una de las obras. Asimismo, la artista dice estar muy complacida de ello, algo que define como “el resultado final de una terapia personal”. Aun así, uno de los cuadros que más llama la atención es el que aparece en el cartel anunciando la exposición. Y, sin embargo, Lidia se siente “contenta pero no satisfecha” con respecto a este trabajo. “Ha sido el cuadro que más me he currado, el que más me ha costado hacer y es el que más detalles tiene, pero el resultado final no es el que esperaba”, explica la artista.

Aunque este sea, de entre sus cuadros, el más observado por los curiosos, Lidia siente especial afecto por uno titulado El último adiós, porque expresa muchos de sus sentimientos, de los cuales no desea hablar. “Refleja el momento cumbre de mi terapia”, justifica la artista, a la que sólo hace falta verle la cara para denotar el grado de su afecto. Cuando empieza a hablar sobre ese dibujo, su mirada y su sonrisa cambian notablemente.

También, mientras habla de cómo ha sido su trabajo tras la muestra, recuerda numerosas anécdotas. “Mi hijo y mi gato dan mucha guerra y han destrozado algún que otro dibujo”,  cuenta Lidia entre risas.

Ella es una dibujante autodidacta que nunca ha pensado dedicarse profesionalmente a la pintura. “A mí se me daba bien dibujar y cuando llevaba dos años en paro pensé en volver a coger el lápiz y el papel”, manifiesta la creadora. Pero después del éxito de esta muestra, al menos confirma la exposición de Sentimientos en diferentes sitios tanto dentro como fuera de Badajoz.

Y no solo sus cuadros son de gran atractivo, resulta también llamativa la gran cantidad de tatuajes que decoran el cuerpo de la artista, en el cual lleva retratado a su hijo, Ramiro. “Si digo la verdad, no sé exactamente cuántos tatuajes tengo. Nunca me he puesto a contarlos”, responde sonriendo.

El mundo de los tatuajes también fue algo improvisado para Lidia. Lo conoció por casualidad y se ha aficionado tanto a él que lleva ya nueve años trabajando como tatuadora. Es por eso que lanza un mensaje a aquellos que tengan ganas de mostrar su arte: “A una persona que le guste dibujar, le diría que se pusiera a ello y practicara muchísimo para llegar al punto que desee”, cuenta ella, quien decidió coger lápiz y goma para dejar atrás un mal momento de su vida, y ha llegado a obtener su fruto.

Mientras Lidia continúa hablando de sus vivencias, un grupo de personas llega a la exposición y se sienta alrededor de una mesa. “¡Qué cuadro más bonito!”, dice una de las mujeres del grupo sin saber que su autora está a escasos metros de ellos. Tal fue la sorpresa de la mujer cuando se enteró de su presencia que llegó a charlar con Lidia, le felicitó por la exposición y se hicieron juntas una fotografía, poniendo fin al encuentro.

EXPOSICIÓN “SENTIMIENTOS”

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