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Lo importante es participar (y ganar…)

Nos adentramos en un mundo de preguntas, premios y retos con tres pacenses que han probado a ponerse delante de una cámara para enfrentarse a veinticinco cuestiones de un abecedario o a siete operaciones matemáticas narradas por Jordi Hurtado

Empieza por la “C”: persona que toma parte en un concurso, oposición o competencia. Definir objetivamente la palabra “concursante” es fácil si la buscamos en cualquier diccionario, aunque las experiencias vividas por cada una de estas personas pueden resultar tan diferentes que sus trayectos en la competición pueden truncarse en cualquier momento. Concursos que se convierten en clásicos de la televisión, como el primero al que nos referimos, el cual su presentación la lleva a cabo una persona cuya presunta inmortalidad es motivo de muchas bromas en redes sociales.

Agustín Lozano, propietario de la librería Tusitala, participó en Saber y Ganar hace cuatro años y pudo conocer a Jordi Hurtado en persona. Afirma que “este presentador es igual de natural delante que detrás de la cámara”. Para participar envió una carta por correo, método que siguen usando tras más de 20 años en antena, y tardaron un año en ponerse en contacto con él. Le hicieron una entrevista telefónica y un cuestionario de cultura general parecido a lo que se pregunta en el programa.

Permaneció seis días llegando a enfrentarse a dos de los concursantes más temidos del formato. Además, recuerda con especial afecto su primer programa: “Es terrible por los nervios y porque están constantemente diciendo indicaciones”, y aunque el espectador tiene la sensación de que se graba un programa por día, en realidad se hacen cuatro o cinco.

En el transcurso de las grabaciones hay muchas cosas que se repiten porque “aunque parezca mentira, la voz del programa, que es Juanjo Cardenalpuede equivocarse como todo el mundo”. En una de sus participaciones se enfrentó a la prueba del ‘Reto y el programa le dio por errónea una respuesta, algo que no se vio en la emisión final. Como la solución era correcta, le repitieron la prueba con otras preguntas y logró mantenerse un día más en el concurso.

Nacho Mangut es una de las caras más conocidas de Pasapalabra. En total, han sido 44 las ocasiones en las que este joven pacense ha aparecido en el concurso. Aunque aún tiene esa espinita clavada de no llevarse el bote, no tira la toalla y cada día dedica tres horas a estudiar por si le vuelven a llamar. “Reviso todos los programas y todas las preguntas que aparecen en los roscos”, y es que aparte de haber compaginado su participación en el concurso con sus estudios en el grado de Ingeniería Industrial en la Universidad de Extremadura (UEx), Mangut ha convertido su afición por este programa en una asignatura más.

Este concursante, que confiesa ser muy competitivo, se presentó a un casting presencial en Sevilla donde tuvo que realizar la prueba final del programa, tanto de forma escrita como oral. Tres meses después ya estaba en plató grabando su participación. En la emisión del programa, cada famoso invitado participa tres días ayudando a los concursantes, pero esos tres programas se graban en un mismo día y “lo normal es que tardemos en grabar cada programa entre una hora y cuarto, y una hora y tres cuartos, aunque cuando hay especiales, las grabaciones se alargan más de dos horas”.

La primera vez que llegó al plató, debido a su temprana edad, nadie creía que era el concursante, aunque subraya que “todo el equipo se porta genial con nosotros. Se convierten en una parte de tu familia”. También señala que durante las grabaciones del programa no se escucha ningún efecto sonoro, sólo los temas musicales que aparecen en algunas pruebas. “Los sonidos de los aciertos y fallos y las músicas de fondo se ponen en post-producción”.

Este ingeniero, que confía volver pronto al programa porque le encanta el formato, ha conocido a muchos concursantes. De hecho, comparte un gran grupo de whatsapp con muchos de ellos. “Cada uno de nosotros acudimos al concurso con un claro objetivo. Algunos solo quieren pasarlo bien, mientras que otros como yo, vamos a intentar llevarnos el bote”. También volvería al programa Francisco José García. De hecho, ambos concursantes subrayan la amabilidad de su presentador, Christian Gálvez.

A Francisco José, que trabaja como administrador de fincas, se le conoce en el gremio de Pasapalabra por habérselo puesto muy difícil a Antonio Ruiz, ganador de un bote de casi 1,2 millones de euros. Francisco colocó el listón muy alto consiguiendo superar la barrera de los veinte aciertos durante sus once participaciones, algo que no es nada fácil ya que algunas palabras las dan por imposible de responder y a las cuales los concursantes se refieren como “palabras cerrojo” porque tienen la llave para conseguir el bote.

Cada concursante debe firmar un contrato donde acepta la mecánica de las pruebas y la confidencialidad de lo que ocurra en esta competición cuya prueba final es de lo más visto en televisión. “En una de mis participaciones, supe que había tres millones y medio de espectadores viéndome jugar al rosco en ese momento”. Este es uno de los motivos por los cuales Francisco dedica también tiempo a prepararse el programa por si vuelve a participar. Semanalmente, ve los cinco programas que se emiten y quince de los anteriores, y posee un listado de más de 3.500 palabras para revisar continuamente.

Queda claro que en Badajoz también se vive esta fiebre por los concursos de televisión, y es que en esta ciudad podemos demostrar que hay concursantes muy capacitados para triunfar en ellos. Así que dejémonos de prejuicios y, como diría el querido Joaquín Prats, ¡a jugar!.

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