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Musgö, cuando lo clásico se vuelve contemporáneo

Una combinación inusual de guitarra eléctrica, batería y arpa en La Chimenea Art Market con Musgö y su compañía

La noche apuntaba que sería mágica en el enclave de La Chimenea Art Market situado en el Espacio Convento, un escenario perfecto para una velada animada con el delicado sonido del arpa.

Musgö apareció en escena ante el silencio del público, silencio que acompañó toda la actuación y que solo se apagó con los aplausos de los asistentes. Tras las primeras notas del arpa y la suave voz de Mar Gabarre comenzaron a verse rostros de perplejidad estimulados por la inusual combinación de guitarra eléctrica, batería y arpa; un choque de estilos que se percibe perfectamente engrasado bajo la tutela de Musgö.

Al primer tema le sucedió una tenue pausa para saludar al público: “somos Musgö, con diéresis en la o, como los muebles de Ikea”. Y así llegó el momento del resto del repertorio donde sonaron algunas canciones propias de la agrupación y también alguna versión, acompañadas eso sí del arpa.

Avanzada la actuación y llegando al final de la misma, Mar dio un respiro al resto de sus compañeros y se atrevió a cantar solamente con la compañía de su arpa un tema mucho más íntimo, mientras paseaba entre un público cada vez más cercano y sumido en el espectáculo. Tras los vítores y felicitaciones por dicha intervención, el resto del grupo volvió a acompañar a Mar en el escenario y tras un bis pedido por el público finalizó la función.

Una vez terminado el concierto, Mar Gabarre, respondió algunas preguntas antes de recoger su arpa y embarcarse en la aventura del resto de su gira ira que la llevará por todos los rincones de España.

Para muchos el arpa es un instrumento desconocido. ¿Cómo logras introducirlo y reinventarlo en este tipo de música?

En realidad no es una cosa que haya hecho queriendo. Descubrí el arpa totalmente por azar: cuando tenía 13 años estaba haciendo un trabajo para el colegio y en Google Imágenes, con toda la lluvia de información que hay ahí, apareció una foto de un arpa y, como tengo la suerte de que mis padres son artistas, le dije a mi madre: “mamá, yo quiero dedicarme a esto”. No sabía ni qué era, ni cómo se llamaba, ni cómo sonaba, pero supe que quería dedicarme a ello toda mi vida.

Me regalaron un arpa y empecé a tocar sola en casa, solamente poniéndole oído.  Y, sin darme cuenta, llegó un momento en el que empecé a componer, como un juego, voy a hacer este acorde, voy a hacer esta melodía… y después empecé a cantar. Creo que al no tener una formación académica clásica he desarrollado mi propia manera de tocar el instrumento y lo entiendo como se entiende un piano, como se entiende una guitarra, como se entiende cualquier instrumento que estamos acostumbrados a ver en formaciones de todo tipo.

El arpa es un instrumento que impone muchísimo y tiene una historia tan potente y tan ancestral que, así en frío, no creo que alguien cogiera un arpa e hiciera lo que estoy haciendo yo ahora. Es un instrumento que impone mucho respeto y mi historia con él es una historia muy real porque fue un flechazo desde el primer momento. Pensé: “Buah, quiero darle mi vida a este instrumento”. Actualmente, hago mis canciones con él y eso me ayuda a tener, entre comillas, la confianza para permitirme hacer este tipo de música.

Como has dicho anteriormente tus padres son artistas y ello te ha condicionado. ¿Qué otras facetas del arte tocas?

Estudié Bellas Artes. Estudié pintura. Aunque me dedico al tatuaje, hago pintura mural con mi padre ya que él es educador social y se dedica a utilizar el muralismo como herramienta para la integración social. Llevo toda mi vida trabajando con él y aprendiendo de sus cosas, él es mi maestro. Mi madre también, ella es fotógrafa, así que también edito vídeos, hago diseño gráfico, pinto… de todo. He estado en teatro también… de todo (ríe).

Aparte de los conciertos con el resto del grupo. ¿Tienes proyectos en solitario?

Algunos de los conciertos los hago en solitario. El comienzo de la gira (Barcelona y Valencia) los hice en solitario por problemas de logística, pero el repertorio es bastante parecido. A algunos trabajos como eventos, pasarela, galerías… voy sola por el estilo, porque es más íntimo, más cálido, pero últimamente casi siempre estoy trabajando con ellos y es un placer porque hacen la música más grande.

Cuando quedas con alguien y no te gusta el plan. ¿Pones la excusa de que tienes que afinar el arpa? Recordemos que esta arpa tiene 32 cuerdas.

(Ríe) La verdad es que sí. Cuando estamos en el local de ensayo trabajando con la banda, hay siempre un momento crítico cuando digo que voy a afinar el arpa y dice el batería “yo me voy a fumar un cigarro”, el guitarrista “yo me voy a por café”… (ríe). Se tarda un buen rato en afinar, sí, y ahora lo pondré como excusa.

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