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Salvador Del Amo y Soledad Chávez: “El dinero no da la felicidad, pero ayuda”

Salvador Del Amo y Soledad Chávez, Presidente y Vicepresidenta de la Asociación de Vecinos de 'El Progreso'

Salvador Del Amo y Soledad Chávez, Presidente y Vicepresidenta de la Asociación de Vecinos de ‘El Progreso’, respectivamente, nos hablan sobre sus propósitos e inquietudes, así como de la necesidad de apoyo económico para cumplir expectativas en la “Zona Norte” o “Margen Derecha”, todo ello enmarcado en una semana cultural que vuelve al barrio tras tres años de vacío. Y no vienen solos. Traen a una representación de personas que, como ellos, creen en las posibilidades de ‘El Progreso’ y sus gentes, y están implicados activamente en el barrio

Nos sentamos a conversar y, como les noto ilusionados por contarme y con ganas de hablar, comienzo incisiva, reflexionando sobre por qué los presidentes de algunas barriadas con características, digamos especiales, salen más en los medios que otras asociaciones de vecinos de Badajoz. Salvador lo tiene claro:

En los barrios de la periferia, las necesidades son muy diferentes a las de otros barrios y por eso la gente de nuestra zona se ve más en los medios de comunicación. Algunos periodistas solo publican malas noticias de lo que aquí sucede. Sin embargo, contamos con una red social muy potente que no existe en otros lugares. Nos caracteriza una singularidad: realizando todo tipo de actividades puede verse una gran mezcla de colectivos y tejidos sociales. Médicos, profesores, artesanos, amas de casa… ciudadanos todos, que se implican poniendo en marcha actividades conjuntas, mucho más que en otros barrios. Un ejemplo vivo de lo que comento reside en el núcleo social que ha creado el propio Centro de Salud de ‘El Progreso’ que, por fortuna, cuenta con un personal absolutamente entregado a nosotros.

Tres años sin vuestra Semana Cultural, y seguro que no por falta de ganas. Me atrevo a pensar que más bien por falta de dinero. Sin embargo, este año hay luz verde. Entre otras cosas, gracias a vuestra relación con Fundación CB.

Sin duda, ha significado todo un revulsivo. Un potente apoyo no solo económico sino también social. Un apoyo que, por cierto, no encontramos en otras instituciones. Previo a nuestras conversaciones con Fundación CB, es cierto que habíamos pensado en seguir adelante con las actividades y no dejar este año al barrio sin su Semana Cultural. Pero justo cuando nos disponíamos a arriesgar sin presupuesto, aparecieron ellos de repente y con expectativas muy superiores a las que pudiésemos tener en un principio.

Continuamos conversando, y aparece la figura del político. Hablamos sobre cuáles serán esos motivos que mueven a los políticos a no hacerles todo el caso que deberían, puesto que poseen determinadas carencias primarias que en otras zonas están más que suplidas.

Resulta paradójico que en un lugar donde mucha gente trabaja de manera altruista, nuestras propuestas caigan en saco roto una y otra vez. Creemos que no se está concienciando a alto nivel desde la clase política. Tendrían que pensar en las necesidades básicas que tienen los vecinos de la periferia. Incluso los propios políticos que son del barrio, y deberían conocerlo, tampoco parecen tener esa conciencia.

Salvador Del Amo Presidente Asociación de Vecinos de 'El Progreso'

Si ahora tuvieseis delante a un genio de la lámpara que os permitiese pedir un primer deseo para el barrio, ¿qué cosa sería lo más urgente?

Ni que decir tiene que nosotros nos encontramos instalados en una vía internacional, y si nos comparamos con la otra vía vemos que el tratamiento es muy diferente. Anhelamos poseer una imagen digna de nuestro barrio. Que a la carretera de Campo Mayor le suministren el tratamiento que los vecinos merecemos por derecho. Es una vía internacional, recuerdo. Hay que darle otro aspecto aprovechando el espacio con el que se cuenta.

Con Soledad comienzo a conversar sobre aspectos concretos y actividades que se van a realizar en esos días de Semana Cultural de ‘El Progreso’:

Lo primero, el objetivo que reside en vender el barrio a todos los ciudadanos que lo habitan pero, a la vez, a todos los pacenses. Con un propósito firme sobre todo dirigido a este último grupo, a los que no viven aquí: que conozcan la parte positiva de ‘El Progreso’ y a sus gentes. Todo lo bueno que hacemos. Y además, mentalizarnos nosotros los vecinos, de que la unión hace la fuerza. Este año hace ya cuatro décadas que fundamos la asociación. Es su 40 aniversario y el apoyo de Fundación CB lo estamos viviendo como un regalo de cumpleaños muy especial.

Ojeando el programa con Soledad, vemos que hay diversas actividades que gustan mucho en el barrio y que, desgraciadamente, no pueden practicarse con asiduidad: petanca, tenis de mesa, ajedrez… pero es que, además, incide la Vicepresidenta de la Asociación de Vecinos de ‘El Progreso’, existen multitud de talleres que funcionan siempre; algunos de ellos muy originales.

Pues sí. Por ejemplo, el taller de metalistería que imparte precisamente Salvador. Un taller muy peculiar que sorprende un montón y que no existe en ninguna otra parte de Badajoz, en el que se realizan multitud de labores: trabajo en el torno, forja o transformación de metales. También están otras tantas actividades a las que no faltan participantes: el taller de cestería, el de costura, corte y confección, el de encaje de bolillos, el de informática o el de aeróbic y flamenco, entre algunos otros.

Soledad Chávez Vicepresidenta de la Asociación de Vecinos de 'El Progreso'

Poco a poco, nuestra conversación se desvía y desemboca en el papel de la mujer en la sociedad, y la estructura del propio barrio. En cómo han evolucionado muchos aspectos y en cómo hay otros en los que se debe avanzar. Soledad recuerda cuando comenzó hace 40 años a implicarse y cómo están ahora las cosas.

Yo misma imparto el taller de cestería. Y hay algunas otras monitoras enseñando un montón de cosas. Yo nací en El Gurugú y recuerdo que al principio nos reuníamos pocas mujeres y demasiados hombres en una cochera que nos prestaron. Eso era entonces la asociación. Más tarde se construyó el centro de promoción de la mujer donde estuve implicada activamente muchos años. Me acuerdo que hice socio a mi marido pero al final, la que acababa colaborando era yo. Tengo una imagen grabada en la retina de aquella época: muchas mujeres mayores salían de sus casas con las cestas de la compra porque decían a sus maridos que iban a eso. Sin embargo, se metían en aquel centro, y a la edad de 65 y 70 años muchas aprendieron a leer y escribir de forma casi clandestina. Por suerte eso ya hoy no se da, ¡faltaría más!.

Entonces, nuestra conversación deriva en los niños, en las infancias y en cómo se desarrollan los hogares en el barrio de ‘El Progreso’.

Pues yo te diría que, para mí, hay dos infancias diferentes en nuestro entorno. Se nota mucho en los chicos la implicación o la pasividad de sus padres a la hora de traerlos a las actividades. Fíjate: cuanta menos cultura tiene la familia, más valoran y más nos mandan a los niños a los talleres, porque le dan más importancia a lo gratuito que aquellos que tienen dinero. Cuando allí, en los talleres, por ejemplo, de apoyo al estudio, se hace mucho y muy bien.

Se me ocurre que entre los dos, acabéis con un mensaje para aquellas personas que aún no conozcan ‘El Progreso’.

Nosotros les diríamos que vengan. Que bajen allí. Que no se queden solamente con la imagen que ofrece la carretera cuando pasan. Sin duda estamos convencidos de que ‘El Progreso’ puede sorprender. Y  esperamos que falte poco para eso.

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