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Un festival único en su especie

Del 19 al 23 de julio podremos ver los 19 cortometrajes finalistas del Festival Ibérico de Cine de Badajoz

El Festival Ibérico de Cine de Badajoz fue el primero que planteó unir el cine portugués y el español en un certamen y, desde entonces, ha evolucionado hasta convertirse en uno de los mayores festivales de la península ibérica.

Alrededor de 440 obras se han presentado a esta nueva edición, de las cuales han sido escogidas 19. En estas, gran variedad de géneros y temas como el terrorismo islámico, la ecología, la inmigración, la tercera edad o la violencia de género son abordados desde distintas perspectivas.

Del total de piezas presentadas tan solo 10 cortometrajes representan la producción extremeña. En este sentido, la organización alienta a que todos “los fantásticos realizadores”, de los cuales “les consta, hay bastantes”, se animen a participar, ya que puede ser un gran impulso para sus carreras audiovisuales. Nerón, El escondite y Duelos son las cintas que compiten dentro de este festival por el Premio al Mejor Cortometraje de Extremadura. Asimismo, fuera de concurso se estrenará el documental extremeño Historia de una fuga de Mauthausen, que también opta a este premio.

El resto de los seleccionados, de los cuales cuatro son portugueses, compiten por el Premio Onofre, dotado con 3.000 euros, así como por los Premios del Público de Badajoz, Olivenza y San Vicente de Alcántara (incorporado este año), de 800 euros cada uno. Como novedad, gracias al patrocinio de la Fundación AISGE, han sido incluidos los Premios a la Mejor Interpretación Masculina y Femenina, con una retribución de 500 euros.

Alejandro Pachón, Director del Festival, nos desvela las claves para poder llegar a ser uno de los cortometrajes seleccionados: “El comité de selección se fija por encima de todo en la calidad técnico- artística. Calidad y comercialidad podrían ser dos de las cualidades más importantes para ser seleccionado”.

Respecto a la duración de la obra: “Un cortometraje demasiado largo es complicado que funcione. Por lo general, suele funcionar mucho mejor el corto bastante corto. Por otra parte un buen final y saber rematar bien la pieza es esencial para que el efecto llegue bien al público”, afirma Pachón.

En estos 23 años de festival, la técnica audiovisual ha evolucionado de una manera vertiginosa y los medios técnicos en las manos de una gran mayoría de la población democratizan el arte audiovisual. Por ello, en este festival hay proyectos que años atrás hubieran sido impensables con un presupuesto modesto.  Así es el caso de ZONA-84, uno de los cortometrajes a concurso, que cuenta con técnicas de las más punteras en el terreno de los efectos especiales.  

Este festival es más que una mera proyección de cortometrajes, ya que cuenta con un gran número de actividades paralelas en distintos espacios de la ciudad, como la Residencia Universitaria de Fundación CB, sede de Fundación CB, uno de los patrocinadores de la presente edición.

“En el festival ibérico se puede participar de muchas maneras, no solo con el visionado de las películas concursantes, que cuentan con precios asequibles a todos los bolsillos, sino también asistiendo a los talleres de iniciación al cine patrocinados por el CEXECI. Además, contaremos con un gran concierto de música de cine y la habitual presentación de un libro de la colección Festival Ibérico de Cinema, en este caso dedicado a Juan Luis Galiardo, acompañada de un documental del actor”, cuenta Alejandro.

Por otra parte, los estudiantes de la Universidad de Extremadura o de cualquier universidad de Portugal pueden formar parte de la organización como jurado joven del certamen, siendo de este modo partícipes en el fallo del Premio CEXECI. Tanto este premio como las modalidades Mejor Director/a, Mejor Guión, Mejor Música Original, Mejor Fotografía y el Premio Filmoteca de Extremadura al Mejor Corto Extremeño serán galardonados con una estatuilla.

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