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Un tico en Badajoz (IV): Una maleta llena de aprendizajes

Un tico en Badajoz

Última entrega de “Un tico en Badajoz”. Hoy, Emmanuel hace un recorrido por los mejores momentos de su intercambio en la Universidad de Extremadura. Antes de volver a Costa Rica, nuestro tico nos cuenta lo mejor y lo peor de la experiencia

Alistar las maletas, los documentos, la mente y el corazón es el primer paso para enfrentar todo lo que conlleva un intercambio, moverse a otro país e insertarse en una nueva vida. Durante estos meses he aprendido varias cosas importantes que me gustaría compartir.

El mundo está lleno de una diversidad que enriquece cada experiencia que vivimos, conocer una cultura distinta siempre te hace comprender y entender mejor el por qué del contexto actual. Sin embargo, siempre hay algo que nos une y nos hace ser iguales sin importar el lugar de procedencia y esa calidad humana es la que he encontrado en los países que he visitado, sobre todo en España. Por tanto mi consejo es: aprendamos de las diferencias y compartamos nuestras similitudes.

En segundo lugar, considero que la vida está para vivirla, esto puede sonar cliché pero es cierto. Arriesguémonos, dejemos el miedo atrás, tomemos las oportunidades y enfrentemos los retos que la vida nos propone. En mi caso, en los momentos previos a tomar la decisión de hacer el intercambio, mientras recolectaba los papeles, buscaba apoyo económico y hacía los trámites de la visa, dudé un par de ocasiones sobre la decisión que estaba tomando. A día de hoy, no me arrepiento de estar aquí y de haber recolectado tantos momentos y personas que me acompañarán siempre en la memoria.

No todo es fácil, un intercambio requiere un compromiso académico y, en mi caso, profesional por la práctica realizada, pero con ello he aprendido que un intercambio es, en general, conocer una nueva cultura, un nuevo lugar, una nueva forma de vida… es viajar, hacer amigos, irse de fiesta, disfrutar y dejarse llevar. Así que conozcan, caminen por las calles de la nueva ciudad, hablen con desconocidos, pregunten sobre la cultura, coman los platillos típicos y sumérjanse en el que será su país por unos meses o años.

Un tico en Badajoz

Nuestro instinto siempre tiene razón, así que no olviden escucharlo, les aseguro que nunca falla. Mi familia y amigos siempre me recuerdan que hay que cuidarse y velar por nuestra propia seguridad, esto es primordial y les aseguro que viajando es la mejor forma de aprenderlo. Este sexto sentido siempre sale y resolver situaciones complicadas siempre es más fácil de lo que parece.

Otra cosa que quiero contarles es que, a pesar de la distancia, nunca se está solo porque la vida te va poniendo una serie de personas que te ayudarán. Puedes no volver a verlos más o quizá se conviertan en tus amigos y cómplices para siempre. Esa es la base de un intercambio, saber que en el mundo siempre habrá gente para recibirte con los brazos abiertos y no tener miedo.

He leído que ‘la distancia separa cuerpos pero no corazones’; estar lejos de casa es difícil en algunos momentos, en especial si has tenido un mal día y necesitas el apoyo de los tuyos. Sin embargo, ese apoyo siempre estará presente, y esos días serán solo una anécdota que contar.

Podría seguir escribiendo más aprendizajes, porque esta experiencia te hace mejor persona, te permite desarrollar tus cualidades y conocer otras que no sabías que tenías, te hace valorar lo que tienes y agradecer lo que estás viviendo. Si tienen dudas de lanzarse a vivir algo así, no lo duden más porque les aseguro que no se arrepentirán.

Por último, quiero agradecer a España por abrir sus puertas a este “tico”; quien está totalmente feliz de haber dejado las dudas atrás y enfrentado el reto que significaba mudarse y emprender esta experiencia tan gratificante. Regreso a mi país con una maleta llena de aprendizajes y recuerdos increíbles. ¡Gracias a todos!

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