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Abel Píriz: “En su mundo Jorge es el niño más feliz”

Jorge Píriz es un chico de 13 años con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Su hermano, Abel Píriz, afirma que es un niño muy cariñoso, creativo y que derrocha felicidad. Desde que fue diagnosticado de TEA sigue avanzando en su desarrollo y disfrutando plenamente de su vida.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de todo el ciclo vital. Los síntomas fundamentales del autismo son las deficiencias persistentes en la manera de comunicarse y de relacionarse con otras personas, así como en el desarrollo de patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades.

Abel Píriz es el hermano de Jorge, un chico de 13 años con Trastorno del Espectro Autista. Al iniciar la entrevista, comenta que actualmente Jorge asiste al Colegio ‘Los Ángeles’ y que vuelve a casa cada fin de semana “Casualmente de camino a la entrevista me han preguntado: ¿os conoce
cuando viene los viernes?”, comenta Abel, quien reconoce que no ha habido ninguna mala intención en la pregunta, sino que se debe al notable desconocimiento del trastorno en la sociedad.

En sus inicios, Jorge, el pequeño de tres hermanos, comenzó preescolar en Olivenza, su pueblo natal, pero no conseguía seguir las clases. Es por ello por lo que empezó a asistir a la Asociación de Padres de Personas con Autismo de Badajoz (APNABA) durante varios años. “Hay muchísimos grados de autismo. Cada niño es un mundo completamente distinto. Hay niños que hablan y otros que no, como mi hermano”, afirma Abel. “Él dice lo que quiere con palabras muy básicas. Tenemos establecido un código, pero muchas veces se frustra cuando intenta decirnos que quiere algo y no le entendemos”, señala. En preescolar empezó en un colegio público, pero tenía su propia profesora.Progresivamente, se fueron dando cuenta de que cuando los demás compañeros empezaban a leer, Jorge tenía algunas dificultades para hablar.“Al principio a mis padres no les fue demasiado fácil reconocerlo”, indica Abel.

Jorge ahora está en el Colegio ‘Los Ángeles’, un Centro de Educación Especial situado en la carretera de Cáceres, que atiende a personas con necesidades diversas. “Está muy bien, son clases de cuatro niños con el mismo trastorno y de su misma edad. Allí duerme, tiene sus horarios, sus normas…Fuimos a verlo cuando llevaba dos semanas y era la hora de merendar. En esas dos semanas había seguido la misma rutina y cuando nos vio se desconcertó un poco, pero no se movió de la silla hasta que terminó”, apunta Abel. En ‘Los Ángeles’ pasa cuatro noches con las diversas normas del centro, por lo que despliega toda su energía durante los fines de semana. “Tiene mucha energía, no se cansa, por las noches sólo son risas”, destaca Abel, quien añade que “yo sé que está muy contento en el centro, sino él no se iría con las ganas que se va los lunes”.

Con el tiempo Jorge ha ido consiguiendo muchas cosas. Hace tres veranos estuvo en una convivencia durante un fin de semana en la Residencia Universitaria de Caja Badajoz (RUCAB) y enseguida se adaptó. “Dormí allí, tenían piscina, hacían juegos… y este año volvió pero más tiempo, casi dos semanas. Al llegar al edificio se acordaba y subió hasta la habitación donde había estado hacía tres años. Comenzó a colocar su ropa y reconoció
hasta al monitor con el que había estado en aquella ocasión. Son niños muy listos”, afirma Abel. “Él ha avanzado mucho gracias a los centros. Cuando quiere comunicarse casi todo lo hace con gestos, aunque cuando hay algo que no le gusta dice “qué asco”; eso lo dice mucho”, resalta. En cuanto a la independencia personal, Jorge va todos los viernes por la tarde a Aprosuba, donde le enseñan a manejarse mejor en cuestiones del día a día de manera autónoma. “Durante el verano, cuando no hay curso escolar, también va allí pero durante más tiempo”, comenta Abel, quien señala esta época del año como la más complicada para ellos, “porque son tres meses seguidos y Jorge suele aburrirse más”.

La rutina es el rasgo que Abel más resalta del TEA, ya que se encuentran más cómodos si siempre repiten las mismas acciones durante sus rutinas diarias. “Cuando está conmigo vamos a la biblioteca. Le gusta mucho ir a ver los libros”, cuenta Abel. Y es que uno de los ámbitos en los que Jorge se encuentra más cómodo es en el artístico. “En APNABA le decían el artista, y
ahora en el nuevo colegio nos han pedido que todo lo que haga se lo guardemos para hacer una exposición a final de curso”, cuenta Abel, quien apunta que son muy interesantes las cosas que hace. “A él le gustan mucho los payasos, pero los representa triangulares y de la boca salen sus manos. Es muy curioso, casi todo lo hace con plastilina”, cuenta. Para crear sus obras también utiliza ropa o globos, y los peluches y juguetes los caracteriza dándoles su propio estilo. “Le gusta mucho el circo, pero su concepción es más cercana al circo que aparece en Dumbo que al circo real, él no entiende que los animales estén encerrados. Es muy sensible con ellos”, añade Abel.

Respecto al conocimiento actual del trastorno en la sociedad, Abel comenta que “ahora se hacen muchos actos sobre el autismo y está muy bien que se muestre ese apoyo, pero en el fondo no se suele tener conocimientos sobre el trastorno”, ya que afirma que incluso a él le cuesta comprenderlo a veces, “hay ciertas bromas referentes al autismo y otras cuestiones que hacen mucho daño”, señala Abel. “Además se podría tratar de visibilizarlo en televisión, por ejemplo; siempre que fuese en una serie o película seria, tratándolo ante todo con respeto”, apunta. Por otra parte, Abel reconoce que algunas veces hay dificultades a la hora de conseguir acceder a centros de atención especializados, por lo que pide que “sería bueno que hubiese más apoyo por parte de las instituciones”.

Entre algunas de las iniciativas que tratan de mejorar la vida de las personas con TEA, Abel ha nombrado la iniciativa surgida en la plataforma Change.org que ha permitido que las personas con autismo puedan disfrutar de la Feria de Abril durante cuatro horas, en las que se silenciarán las atracciones de la feria sevillana, y que podría servir como ejemplo a otras tantas ciudades.

“Por unas razones o por otras, estos niños te enseñan mucho. Mi hermano no tiene maldad ninguna. No va a entender si lo que pasa en la sociedad es malo o no. Él en su mundo es el niño más feliz que hay. Un mundo hecho a lo que él piensa, a lo que percibe y a lo que él cree”, concluye Abel Píriz.

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