Alberto Arroyo: “Si no te apasiona lo que haces, nunca vas a poder vivir de ello”

Corren por las venas de Alberto Arroyo mucho más que sangre: tinta de bolígrafo, manchas de grafito y mucho carboncillo. Licenciado en Administración de Empresas y con máster en Ciencias Sociales y Jurídicas por la Universidad de Extremadura, este dibujante especializado en retratos decidió apostar por su pasión; trabajo que realiza desde su pequeño estudio en su propia casa y que ha convertido en profesión desde abril del año pasado.

Siendo licenciado en ADE que es una disciplina matemática, ¿cómo comenzaste en el mundo del dibujo?

De pequeño era muy nervioso, siempre he dibujado, lo que pasa que con 16 años los estudios se complicaron y lo dejé. Estuve como 20 años sin dibujar entre los estudios y el trabajo hasta que un día mi mujer me regaló un estuche de carboncillos y grafitos. Gracias a este regalo retomé la pasión por el dibujo y desde hace 1 año decidí apostar por ello haciéndome autónomo y hasta ahora.

¿Por qué retratos?

La mayor parte de mi trabajo son retratos que me encargan o de famosos. Principalmente hago retratos, pero si una persona me encarga un paisaje o un monumento, lo hago también. Los retratos, y sobre todo los de famosos, son muy reconocidos e impactan más porque los conoces y puedes hacer la comparación del dibujo con la persona real. Es una disciplina que llama mucho la atención y por eso me gusta hacerla.

De todas las técnicas que utilizas (bolígrafo, carboncillo y grafito), ¿cuál disfrutas más?

Depende. Hay dibujos que quedan mejor en carboncillo, otros a lápiz, bolígrafo… según lo que se esté dibujando genera una fuerza diferente el material que utilices. Por ejemplo, el grafito me gusta mucho para retratos de niños y bebés debido al trazo suave, que le da una fuerza melancólica. Pero a grandes rasgos todas las técnicas las disfruto por igual, no hay ninguna que disfrute más que otra.

¿Crees que el artista debe formarse o el proceso autodidacta es igual de válido? 

Yo creo que todo el mundo puede dibujar, pero si es cierto que hay personas que esa “habilidad” la tienen más desarrollada, por decirlo de alguna forma. Es decir, hay personas a las que le lleva más tiempo ese proceso y hay personas que, por alguna razón, llegan a ese punto más rápido. Respecto a la formación, creo que no es necesaria para poder dibujar bien; un autodidacta puede lograrlo y más teniendo en cuenta que puedes ver el proceso de un dibujo o descubrir diferentes técnicas a través de Internet. La formación si te puede ayudar a agilizar el proceso de aprender a dibujar, pero creo que con esfuerzo y sacrificio cualquiera puede llegar al punto de “dibujar bien”.

Entonces, ¿dibujar “bien” es un don innato o se puede lograr si uno se lo propone?

Pues, aunque insisto en que cualquier persona que se lo proponga puede llegar a alcanzar ese punto, considero que hay personas que hay personas que nacen con ese don innato. La única diferencia entre el que tiene el “don” y el que no es que la primera rompe antes en el proceso de aprendizaje, mientras que el que no lo tiene los avances son más lentos.

¿Se puede vivir del dibujo?

A día de hoy puedo vivir de ello. Evidentemente siempre se puede vivir mejor, pero vivo bien y sobre todo a través de los encargos. No obstante, es un proceso lento. Debes ir aprendiendo, dándote a conocer, dar la clave con lo que quiere la gente… o si no, simplemente, tener suerte. En ocasiones tienes dibujos que llevan un gran trabajo detrás y no son valorados o no gustan y otros que tiene menor trabajo pero gustan más.  

En el mundo del arte en general, a veces se da que lo que tiene menor trabajo detrás es más aceptado por el público que aquello que es trabajado realmente, ¿esta situación es frustrante para el artista?

Es complicado de responder porque el arte es muy subjetivo. Ya no sólo por lo que se paga sino por las sensaciones que transmite el arte. Y sí, a veces pasa. En ocasiones considero que hay dibujos que son mejores y a lo mejor otros llaman más la atención. Puedes tener el retrato de un bebé a grafito muy realista pero al público le llama más la atención aquel retrato con trazos fuertes y subjetivos porque quizá transmita más. En cuanto a la frustración, a mi no me genera ese sentimiento esta situación. En el arte debes de tener muy claro que si no te apasiona lo que haces nunca podrás vivir de ello.

Por último, ¿proyectos futuros que tengas en mente?

Pese a lo clásico que soy y la pasión que siento hacía el blanco y negro, el carboncillo y demás, me gustaría aprender pintura para en un futuro ofertar otro tipo de producto.

Puedes disfrutar de sus obras a través de su página de Facebook o Instagram.

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