Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia: La ciencia también tiene nombre de mujer

A día de hoy, todavía muchas mujeres y niñas continúan encontrándose diversas barreras que complican su presencia tanto en la ciencia como en otros ámbitos laborales. El 11 de febrero es el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, motivo por el cual se están desarrollando más de 2.200 actividades en toda España.

El 15 de diciembre de 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, con el objetivo de conseguir un acceso pleno y equitativo de mujeres y niñas en la ciencia y la tecnología, persiguiendo la igualdad de género y el empoderamiento femenino, ya que aún hoy continúan persistiendo ciertas desigualdades en su presencia en dichos ámbitos.

En relación a este día, se ha puesto en marcha la tercera edición de la Iniciativa 11 de Febrero, que del 1 al 15 de febrero acoge más de 2.200 actividades, llegando a unas 130.000 personas en toda España. La mayoría de estas actividades se celebran en centros educativos, aunque también se han sumado otros espacios como: centros de investigación, universidades, museos y centros culturales, empresas tecnológicas, bibliotecas, librerías y bares. Varias de estas charlas se impartirán tanto en Badajoz como en el resto de la comunidad autónoma. En estas líneas aprovechamos para ponerle nombre a la ciencia de la mano de algunas científicas de la ciudad pacense.

María Victoria Gil Álvarez: “Hasta que la sociedad no comprenda la importancia de la ciencia para el avance de un país, difícilmente se logrará un pacto social por la ciencia”.

María Victoria Gil es profesora de Química Orgánica en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura, divulgadora y activista social. Con vocaciones científicas desde que tenía 15 años, se decantó por la química poco antes de inscribirse en la universidad. Impartiendo clases desde 1999, se especializa en química orgánica mediante la realización de su Tesis Doctoral. Al igual que enseña en sus clases, para María Victoria la divulgación “es un compromiso social que tiene el investigador, ya que la sociedad tiene derecho a saber en qué se invierten sus impuestos”. A lo que añade que la divulgación es bastante importante “porque hasta que la sociedad no comprenda la importancia de la ciencia para el avance de un país, difícilmente se logrará un pacto social y se podrá pedir a los gobiernos que inviertan en ciencia”. Es una de las fundadoras de ADICITEX (Asociación para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología en Extremadura), una agrupación de profesores de la Facultad de Ciencias que llevaban varios años impartiendo charlas y talleres. Desde 2016 funciona como asociación, aunque resalta que en ese momento “sólo fue ponerle nombre a algo que ya existía con anterioridad”. También es presidenta y fundadora de AEXAAL (Asociación Extremeña de Alérgicos a Alimentos), una idea que surge cuando hace casi 14 años tiene que toparse, en calidad de madre, con el mundo desconocido de las alergias alimentarias. “Había mucho camino por recorrer, se encontraban bastantes obstáculos en el día a día”.

Desde AEXAAL crea el Protocolo de prevención-actuación para niños con alergias alimentarias escolarizados en colegios de educación infantil y primaria de Extremadura, que en 2016 se convierte en la base para el protocolo que regula toda la comunidad autónoma, siendo nuestra comunidad la única que lo tiene actualmente. “Cada vez hay menos desconocimiento porque desgraciadamente los casos están aumentando. El problema está en que no todo el mundo es consciente de que los alérgenos no están sólo en los alimentos, sino que están en medicinas, en geles, en cremas, en material escolar, y que no es necesario comer ese alimento para tener una reacción”.

Por su labor social realizada al frente de la Asociación Extremeña de Alérgicos a Alimentos, recibe los galardones de Personaje de Almendralejo 2017 y Medalla de Extremadura 2018, que han supuesto para ella “una satisfacción personal enorme, un honor recibir tanto uno como otro: uno más cercano, porque provenía de la gente de mi pueblo, Almendralejo, y tiene una carga de cariño tremenda; y por supuesto, la Medalla de Extremadura es algo que no se me hubiese pasado jamás por la cabeza, fructifica gracias a que tres amigas se reúnen y deciden trabajar duramente en una candidatura que yo desconocía. Honor, agradecimiento y compromiso, son las tres palabras que significan esta medalla”. También participa en el proyecto de mentorazgo Stem Talent Girl consistente en tutelar a chicas que le asignan, para empoderar a las niñas en el ámbito científico, porque “el problema es que, en algunas titulaciones, fundamentalmente en las ingenierías, es muy bajo el porcentaje de alumnas. Esta tendencia no se observa tanto en los grados, el problema es cuando ya se va subiendo y nos topamos con el techo de cristal, ya sea en doctorados, centros de investigación, en la parte de I+D+I de las empresas o en la universidad”. Finaliza diciendo que “conforme vas subiendo el escalón jerárquico, el número de mujeres va decayendo. Es un hecho muy llamativo sobre el que es necesario intervenir”.

Sara Morales Rodrigo: “Si realmente todos valorásemos el trabajo de todos no tendríamos por qué darle difusión”

Sara M. Rodrigo estudió Ingeniería Técnica Agrícola en la Universidad de Extremadura y mientras que trabajaba consiguió la ingeniería superior y el doctorado. Es por tanto Ingeniera Técnico Agrícola, Agrónomo y Doctor por la Universidad de Extremadura. Sara se ha criado en el campo, por lo que la decisión de estudiar la ingeniería agrícola sólo tuvo que competir con su otra vocación, la arquitectura, aunque finalmente se decantó por la ingeniería agrícola. “Llevo dando clases en la Universidad yen mi plaza desde el 2009, pero dos años antes había estado de manera esporádica”. Su labor se centra en enseñar aquellas asignaturas relacionadas con pastos, ecología, genética, y mejora e innovación de cultivos. “Formo parte del grupo de Investigación Forestal, en el que englobamos todo lo que serían los estudios de los sistemas agroforestales, desde recuperación de zonas quemadas, el aprovechamiento de zonas forestales y agroforestales… Luego también tenemos una línea más específica que estudia los microrganismos que viven dentro de la dehesa: en concreto trabajamos con hongos endófitos, que son hongos beneficiosos que otorgan mejoras a las plantas”.

Sara es una de las coordinadoras de Pint of Science, un evento que se realiza a nivel nacional y que llegó a Extremadura hace tres años. Este proyecto consiste en llevar la ciencia a la calle y viceversa, “la sociedad en general tenemos la idea de que el científico es un señor con gafas, tirando a mayor, que se mete en el laboratorio con su bata y no sale de ahí, cosa totalmente incierta”. La idea de este proyecto es “intentar quitar ese halo de misterio que rodea la ciencia e intentar llevarla a la calle, para que la gente sepa que hacemos cosas interesantes y que les van a venir muy bien”. Por ejemplo, Sara explica que “si nosotros cogemos los hongos endófitos, los ponemos a crecer, los estresamos y les obtenemos sus metabolitos secundarios, podemos obtener nuevos fármacos que luchen contra las enfermedades de los humanos”. El Pint of Science surge también para potenciar a ese investigador que tenga una labor de divulgación de lo que hace y que explique en términos más o menos sencillos su labor. “Hasta ahora estamos muy contentos con todas las ediciones”, afirma.
Sara participa prácticamente en todas las actividades que se desarrollan en Badajoz, como son La Ventana de la Ciencia, la Noche de los Investigadores, Desayuna con la Ciencia, Pint of Science, o Mujeres y Ciencia. Opina que la difusión es muy importante, ya que “tristemente, la difusión está cobrando cada vez más importancia. Digo tristemente porque si realmente todos valorásemos el trabajo de todos no tendríamos por qué darle difusión”.

Maribel Parra Arévalo: “La invisibilidad es una constante en el quehacer de las mujeres, pero en el caso de las matemáticas ha sido especialmente difícil romper con esa tendencia”

Maribel Parra es profesora del área de Estadística Investigación Operativa, perteneciente al Departamento de Matemáticas en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura. Comenzó su formación estudiando la antigua Licenciatura en Matemáticas; los dos primeros años en la Facultad de Ciencias de la UEX y los tres restantes en la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid.

“Desde muy pequeñita, cuando iba al colegio en mi pueblo natal, Monterrubio de la Serena, quería estudiar matemáticas”, comenta Maribel, señalando que la principal razón era que no tenía que estudiar, a lo que añade que “creo que no me daba cuenta de lo equivocada que estaba. Lo comprobé el primer día de clase, pero continué y finalicé mis estudios sin dificultad”.

Afirma que entendió que en realidad le gustaba estudiar Matemáticas porque le fascina resolver problemas. “Es genial cuando encuentras la solución a un problema, ves la respuesta de forma tan clara que comprendes que no podría ser de otra manera. Eso es algo que solo consiguen las Matemáticas”, señala Maribel, a lo que añade que a ser posible le gusta resolver problemas reales, “así que tenía claro que lo mío eran las aplicaciones. Este fue el motivo de pasar de la UEX a la UCM, para estudiar la especialidad de Computación”.

Además, Maribel Parra forma parte del grupo de investigación Decisión e Inferencia Bayesiana, al que se ha unido hace un par de años, ya que antes formaba parte del grupo multidisciplinar DTERMA (Dinámica, Termodinámica, Energías Renovables y Medio Ambiente) donde ha desarrollado la mayor parte de su investigación. “He procurado hacer una transición natural desde el grupo que me dio la oportunidad de iniciarme como investigadora hasta el grupo en el que encajo mejor por mi formación”, explica. Por otro parte, participa en numerosas actividades de difusión de Estadística, ya que opina que “está claro que faltan vocaciones científicas en general, pero en Estadística es especialmente grave”. Señala que, a pesar de estar presente en prácticamente todas las ramas del conocimiento, tales como la inteligencia artificial, la física, la ingeniería, la fiabilidad, la meteorología o la genética, “sigue siendo una gran desconocida e incluso menospreciada, por el mal uso que se hace en ocasiones”.

En relación a esto, aclara que “resulta necesario alentar y animar a las jóvenes a explorar las carreras científicas y romper las barreras que impiden o hacen más complicado que las mujeres tengan carreras a largo plazo en investigación, desde los estereotipos que afrontan las niñas hasta las responsabilidades familiares y los prejuicios a los que deben enfrentarse las mujeres en el momento de elegir su campo de estudio”, explica. Por ello, en su charla Mujeres matemáticas invisibles, trata de analizar el papel de la mujer en la matemática a lo largo de la historia, afirmando que “la invisibilidad es una constante en el quehacer de las mujeres, pero en el caso de las matemáticas ha sido especialmente difícil romper con esa tendencia”. Finalmente, Maribel concluye diciendo que “me gustaría que los alumnos que me escuchen puedan verse reflejados, superando prejuicios y limitaciones arbitrarias, y que les resulte de ayuda para perseguir sus sueños”.

Elsa Díaz García: “Me gustaría dar charlas para poder enseñarles a los demás algunos experimentos”

A sus 10 años de edad, Elsa Díaz, alumna de 5º de primaria del Colegio Público “Las Vaguadas”, tiene especial predilección por la ciencia desde 2º del ciclo escolar, cuando en la Semana de la Ciencia asistió a una serie de experimentos que despertó en ella la vocación científica, abarcando un abanico muy amplio, como botánica, anatomía, jardinería o biología. “Recuerdo especialmente uno de esos experimentos, en el que llenábamos un globo con bicarbonato y vinagre”, cuenta. Elsa comenta que a veces acuden al colegio algunas personas a enseñarles experimentos científicos, pero destaca que cuando más actividades realizan es en la Semana de la Ciencia, donde es el alumnado quien lleva sus propios experimentos, “yo el año pasado llevé el del globo”, añade.
Al preguntarle qué querría ser de mayor contesta sin dudar que bióloga o científica, y en caso de no poder dedicarse a alguna de esas profesiones lo haría a la medicina. A su edad tiene como referente a María Jesús, la madre de un amigo suyo que “trabaja en un laboratorio, hace experimentos con pipetas, tubos y todo eso, está muy chulo”, dice con una sonrisa. En su tiempo libre, Elsa realiza sus propios perfumes, maquillajes o ambientadores, y también utiliza el microscopio para analizar algunas cosas. Afirma que en su clase hay más niñas que niños a las que les gusta la ciencia, y reconoce que para ser científica “tienes que tener cuidado porque a veces puede ser peligrosa y tienes que saber qué estás haciendo”.
De otros eventos a los que ha asistido recuerda con especial interés la Noche de los Investigadores, donde participó en diversos talleres en los que estuvo como voluntaria. Asegura que además de estar en el laboratorio, en un futuro también le gustaría dar clases, charlas o talleres, “para poder enseñarles a los demás experimentos como el de la maicena y el agua, los globos y el fuego…”, concluye Elsa.

11 de Febrero: Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, las entrevistadas participan en la Iniciativa 11 Febrero, al igual que otras docentes del resto de centros educativos de la comunidad autónoma. María Victoria Gil llevará una charla sobre alergias alimentarias a Badajoz, y la charla La incultura científica se apodera de nosotros a Valverde de Leganés y Mérida; mientras que Sara Morales desarrollará su proyecto Mujeres, ciencia y más… en Gévora, Valdelacalzada y Badajoz. Al igual que Maribel Parra, que hará lo propio con su charla Mujeres Matemáticas Invisibles en el IES San Fernando de Badajoz.

“Es necesario desmitificar al investigador, tenemos que intentar hacer ver que somos gente normal que no siempre estamos en el laboratorio”, afirma Sara Morales. María Victoria Gil corrobora esta idea, ya que “el año pasado se publicó un informe donde decían que las niñas no querían ser científicas porque el estereotipo de éstas se asociaba a una mujer poco femenina, sin atractivo físico alguno, que no tenía una vida familiar… un sinsentido total que aún perdura en la mente de las niñas”.
Respecto a la celebración de este día, Sara Morales cree que “es necesario en general todo lo que deje ver a la gente que nadie es más que nadie, que cuanto más normalicemos una cosa menos diferencias van a encontrar entre científicos y científicas.
Si una mujer quiere ser científica va a ser científica, si quiere ser ingeniero va a ser ingeniero y si quiere ser ama de casa va a ser ama de casa, porque es lo que ella quiere. Si conseguimos hacérselo ver a los niños habremos conseguido un gran logro”. Maribel Parra, al igual que sus compañeras, considera que “hombres y mujeres seremos iguales cuando no sea necesario hablar de ello, ni organizar este tipo de actividades”, y comenta que aunque hemos avanzado enormemente, aún son necesarias. “Si nos damos un paseo por cualquier centro de investigación, o por los departamentos de la universidad, en la mayoría de los casos veremos la misma cantidad de hombres que de mujeres. Sin embargo, esto deja de ser así en el momento en el que nos fijamos en los niveles profesionales más altos de la carrera científica. Siguen existiendo estereotipos, incluso en niños muy pequeños”, añade. Haciendo referencia al papel de la mujer en la ciencia, Maribel expone que “las mujeres han tenido que luchar por cada uno de sus derechos con trabajo y paciencia”.

María Victoria Gil concluye animando a luchar a todas aquellas niñas que tienen vocaciones científicas, “porque con tesón, esfuerzo y sacrificio se consigue, como todo en la vida”, afirma. Sara Morales también les dice “adelante” a todas aquellas y aquellos que quieran estudiar ciencias, que “aunque a veces es muy ingrata, también es muy gratificante”. Por su parte, Maribel Parra, hace lo mismo reafirmando que “solo le diría que siga adelante porque es una profesión apasionante”.

Vivimos en una época en la que, para poder avanzar, debemos cerrar las brechas de género que existen en nuestra sociedad. Una de ellas es la existente en el ámbito científico-tecnológico, por lo que es necesario comenzar a derribar estas barreras desde el conocimiento, y es que son numerosos los casos científicos escritos con nombre de mujer, aunque en muchos de ellos estos nombres se diluyen como la tinta, por eso es necesario visibilizarlos para no perder el talento de la población femenina.
Para más información sobre la Iniciativa 11 de Febrero y las actividades organizadas puedes visitar la web de la organización.

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