Noticias > Acción Social > Elecciones 10N: Un nuevo ‘Braille’

Elecciones 10N: Un nuevo ‘Braille’

La espera ha sido larga, pero, como decía Heather O'Rourke en el papel de Carol Anne Freeling en ‘Poltergeist’ (1982), “¡Ya están aquí-i!”. El 10N, como bien es sabido y remarcado, regresamos a las urnas. Volvemos a encontrarnos ante un nuevo baile democrático que, sin mucha esperanza, esperemos no repetir por tercera vez en las próximas fechas. La democracia es positiva, votar también, pero su abuso, al igual que cualquier ingesta en exceso, resulta perjudicial. La fiesta de la democracia, a este paso, nos dejará ebrios.

Estos últimos seis meses, con dos campañas incluidas y un “y tú más” a cinco bandas descontrolado, han transcurrido como si se tratasen de cuatro años. Misma cifra que elecciones transcurridas en este lapsus temporal, donde nosotros sí cumplimos con nuestra obligación e, incluso, esclarecimos la oscuridad al final del túnel viendo su lado positivo. La inclusión en democracia cada vez está más integrada gracias al trabajo y colaboración de todos y todas. Esta es la parte positiva entre tanto caos e incertidumbre: la consolidación de nuestra democracia en uno de los pilares fundamentales para transformar la sociedad a mejor, cuya historia se remonta al año 2007 con la orden reguladora que facilita el voto accesible a las personas con discapacidad visual en el ejercicio del derecho de sufragio, y afianzada en la pasada fecha electoral con la reforma de la LOREG y el voto de las personas con discapacidad intelectual.

El 10N, probablemente, y según las encuestas y realidad vivida hasta el momento, nos enmarque en una situación parecida a la actual, pero, ojalá, resulte una equivocación y más bien tenga que ver con un baile en braille que evoque y transmita la emoción de votar por primera vez. Una ilusión inolvidable y bonita, como la describe Nicolás Ramos, ciego total, que rememora su primera vez con el anhelo de encontrarse ante un sistema que no era del todo el idóneo porque no aparecían las papeletas en braille, sino que se trataba de un sistema que mezclaba las papeletas en tinta con un procedimiento de ayuda. “Era más primaria que el actual”, pero aun así, mantiene su recuerdo intacto frente a “un hecho original y sorprendente, de expectación máxima, que consiguió reunir a los medios para filmar el momento en el que visité el colegio electoral”.

Todos los caminos son duros, pero hay que andarlos. Las dificultades del principio parecen solventadas con la experiencia obtenida en escasamente algo más de una década y seis elecciones. De esta manera, las personas con discapacidad visual comienzan a ejercer su derecho a voto con la consecución del kit de voto accesible, que se solicita previamente al Ministerio del Interior cuando se abre el proceso de solicitud, una vez convocados los comicios. Dado este paso, la persona ciega se presenta en el colegio electoral, donde le facilitarán un maletín con toda la documentación necesaria para poder votar. Allí, entrega su DNI, continúa acompañada hacia una sala para que pueda preparar su voto con total intimidad y, cuando ha concluido y tiene las papeletas metidas en los sobres, regresa a la mesa con la misma compañía para votar de manera totalmente normalizada como cualquier ciudadano.

Eva Iglesias, que tampoco tiene ningún resto visual, comenta este proceso con la felicidad de recordar un día especial, donde a su llegada a la mesa electoral, junto con la pedida del voto accesible, percibió el nerviosismo del presidente y demás miembros de la mesa, que estaban un poco perdidos ante el hecho: “Les dije, tengo pedido el voto accesible porque no veo y lo necesito, ya que lo he solicitado. Alguien se metió en una sala y me trajo el maletín. Al final me dieron un aula para poder estar tranquila, pero recuerdo que estuvo conmigo un policía o un guardia civil que me acompañó todo el tiempo hasta que, finalmente, pude llegar a la mesa y votar de manera totalmente normal”.

Se trata de una de las discriminaciones positivas más importantes y beneficiosas que ha puesto en marcha la democracia en favor de las personas ciegas y deficientes visuales. Antes, el voto dejaba de ser secreto porque debías ir acompañado de un tercero. Sin embargo, con el avance del voto accesible, podemos ejercer nuestro derecho como cualquier ciudadano”, comenta Jesús Solís, afiliado a la ONCE.

Frente a todos los problemas e inconvenientes, lo mejor es ver su lado positivo. Existen. Están en cada situación y tenemos que encontrarlos. En España, pese a todo, lo hacemos. Nos reímos de nosotros mismos, pues al final es lo que nos queda: las gentes, su actitud y risas ante situaciones adversas. Que la incapacidad de los partidos en formar gobierno no desencadenen en un proceso de recesos. Ya los tenemos aquí con un nuevo braille electoral, ¿dispuestos a solventar la situación? No lo sé, solo esperemos que sea la última aparición, hasta dentro de cuatro años, de la mítica frase pronunciada por Heather O'Rourke.

Artículos relacionados

Dejar un comentario

Comment

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies