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Jóvenes músicos callejeros: ¿Por qué nadie los escucha?

Son muchos los artistas extremeños que comparten su música por las calles de Badajoz. Sin esperar nada a cambio, buscan alternativas para mostrar sus composiciones a los viandantes con el objetivo de hacerse un hueco en este complicado mundo y alegrar nuestras calles

La música en las calles de Badajoz juega un papel importante en forma de cultura viva para los pacenses. Vivimos acostumbrados a caminar por nuestras aceras y toparnos con artistas que, de una forma u otra, alegran la ciudad mediante representaciones sonoras que componen e interpretan de forma gratuita. Esperando algo a cambio, buscan una alternativa a su destreza tocando en la vía pública.

Fernando Merchán es uno de ellos, toca el violonchelo y su género es la música clásica. Es uno de esos estudiantes del Conservatorio Superior de Música de Badajoz que, a causa de la situación política y económica de nuestro país, ha tenido que parar sus estudios durante el actual periodo escolar 2017/2018, a pesar de que solo le queda un curso para terminar su carrera. “Me dedico a tocar en la calle por esa misma razón, porque necesito sacar el dinero de algún lugar porque no lo tengo”, confiesa el músico. Merchán lleva tocando en la calle seis años y no depende de sus padres económicamente, y piensa que es “una buena manera” de conseguir los recursos económicos que necesita. A pesar de ello, nos cuenta que, debido a su situación actual, ha empezado a depender más de su familia este año.

Además, ha tocado en diferentes orquestas, y hoy en día toca también en una agrupación de cuartetos dedicados a cubrir los famosos BBC, o lo que popularmente se conoce como Bodas, Bautizos y Comuniones. Fernando confiesa que “en Extremadura la música está en un segundo plano, incluso hace unos años quisieron quitar las orquestas. Si la gente no hubiese salido a la calle a pedir firmas y luchar en contra de esos recortes, no tendríamos nada de esto ahora”.

Pero igualmente este amante de la música afirma que le gusta tocar en la calle, aunque hay días duros: “Algunos de los factores son la lluvia, el frío y la gente, te expones a cualquier cosa que te pueda pasar. Siempre quedamos expectantes ante estos inconvenientes”, aunque por lo general la mayoría de la gente suelen agradecer la música de estos artistas, “incluso siendo Badajoz, que es una ciudad pequeña”, añade.

Lo cierto es que existen grandes músicos en nuestra comunidad que viajan con sus canciones, no solo por España sino por todo el mundo. Así este violonchelista no se conforma con tocar en la calle y tiene bien claras sus expectativas: “Lo que realmente quiero es entrar en una buena orquesta y poder conseguir un trabajo más o menos seguro. Lucho todos los días por ello mientras pueda; parado no me voy a quedar”.

En la misma batalla se encuentra Dura Iosua, un joven guitarrista recién llegado de Rumanía hace varios meses. Su familia actualmente reside en aquí, por lo que se ha visto forzado a emigrar. Cogió las maletas y, por supuesto su guitarra, y se lanzó a la aventura. Su objetivo era encontrar un trabajo mejor pagado y más estable, pero se ha visto en la necesidad de ganarse la vida por otro lado. Gracias al poder de la música, y a pesar de las trabas del idioma, ha podido conocer en la calle a Merchán, donde ambos tocan para ganarse un sueldo. Desde entonces, unen su guitarra y el violonchelo para interpretar generalmente música clásica, ya que de esta manera “sacan más dinero”. Iosua ya solía tocar en un local en su país y ha estudiado cuatro años de música. Ahora es otro de los artistas que, a pesar de tener su título y experiencia bajo el brazo, se ve en la obligación de tocar en la calle.

Por otro lado, Paul Lizardo Žiaran también toca la guitarra en la calle para buscarle salida a su música, como “una manera de ensayar y a la vez hacer lo que le gusta”. El guitarrista dio el paso por primera vez hace unos cuatro o cinco años aproximadamente con sus amigos, con los que lleva tocando desde la infancia y tiene un grupo musical llamado Give Me. Desde entonces también se ha atrevido a hacerlo en solitario, porque su fin es “llegar a la gente del modo que les haga sentir emociones”. Para él no es tanto el buscarse la vida, sino que lo toma como una estrategia de marketing para poder llegar a ser alguien en este mundo tan complicado.

Por las calles de Badajoz también podemos encontrar a Benjamín Álvarez, artista callejero francés, aunque no por mucho tiempo. Para él tocar en la calle es su estilo de vida, al igual que ir viajando de ciudad en ciudad. Recién llegado de Francia, y habiendo pasado antes por Portugal, emprenderá un nuevo trayecto en pocos días, siendo su destino más cercano Andalucía. Además, ha pasado la frontera hasta San Sebastián, pasando por Burgos, Valladolid, Zamora o Salamanca.

Su instrumento es el mismo que para la mayoría de artistas callejeros, la guitarra, que por su facilidad de transportar y su capacidad de producir sonidos a un volumen relativamente alto, hacen que sea uno de los aparejos favoritos de todos ellos. Asimismo, viaja con una bicicleta que le da movilidad por todo el mundo: “Me gusta la música de los años 70 y mi grupo favorito es Pink Floyd”, confiesa.

Lo queramos o no, la música en Badajoz forma parte de nuestras vidas y debemos cuidarla para que perdure. Darnos cuenta que detrás de cada canción hay una historia diferente, y que no debemos dejar que se quede en un segundo plano. Debemos darle la importancia que realmente se merece ya que, sin dudarlo, da mucha alegría a nuestras calles.

 

Ver video/entrevista de Fernando Mechán y Dura Iosua

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