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La historia de la integración social en Extremadura con nombre propio: Javier Olivera,pieza clave en los inicios del camino

Presidente del Consejo Territorial de la ONCE en Extremadura hasta hace unos meses, además de Secretario General del CERMI en la región, Javier Olivera, ha formado parte activa de la historia y de los pasos de gigante que se han ido dando, en el ámbito de la integración social en nuestra comunidad autónoma. Es legítimo pues, situar a uno de los Patronos de Fundación CB, como pieza fundamental en la consecución de logros más que significativos en todo un proceso que, aún hoy continúa, pero que comenzaba hace muchos años y en el que se tomaron medidas y decisiones absolutamente relevantes que han dado lugar a un panorama alentador, positivo y pionero en Extremadura

No solo fue un hombre clave en la  toma de decisiones en favor de la discapacidad y la integración social, sino también, fundador junto con un grupo de personas representantes de otras entidades, como la Plataforma del Voluntariado, CERM,ONCE, Cruz Roja o Cáritas entre otras, de la Plataforma del Tercer Sector en Extremadura, que vio la luz, con Olivera como Secretario General, en noviembre del año 2012.

Se define como “Una persona ciega y por tanto, desde mis inicios, afiliado a la ONCE, donde he  recibido toda mi formación en cuanto al sistema educativo. He dedicado mi vida profesional al desarrollo de la labor social de la ONCE: tanto dirigiendo el departamento de Servicios Sociales, como coordinando al Equipo de Atención Básica de los afiliados”.

Más tarde, Olivera pasa a  participar en el área representativa de la organización: primero como Vicepresidente del Consejo Territorial y después, como Presidente. “Paralelamente, y nombrado por la Asamblea de Extremadura, represento al Parlamento de nuestra comunidad en Fundación CB, a propuesta del Presidente de la Junta.”

En la actualidad, queda mucho por recorrer para conseguir la plena integración social, pero Javier Olivera, ha sido testigo de primera mano de grandes impulsos y medidas positivas a este respecto en sus años de trayectoria activa y remontándose a su niñez, nos damos cuenta de que las cosas han ido a mejor. “Mi formación académica se remonta al año 1969 cuando comienzo mis estudios, pero la integración en las aulas, no empieza a producirse en Extremadura hasta el año 1984. Por esa razón, tuve que formarme en la única modalidad que hasta entonces existía en España, en el caso de personas como yo: la educación residencial, que solo se impartía en los centros específicos de la ONCE. No había ni se trabajaba la integración y existían estos centros, como el Luis Braille de Sevilla, o el centro Inmaculada Concepción situado en Madrid”.

Por aquel entonces, llegó a existir una corriente a partir de la entrada del Gobierno de Felipe González, en favor de la integración y comenzó a potenciarse que los chicos y chicas con discapacidad visual, o con cualquier otro tipo de discapacidad, estudiasen en sus centros ordinarios correspondientes para  incentivar que desarrollasen la vida social con sus familias y  en sus barrios.  Entonces, “comenzaron a crearse los denominados  Equipos Específicos mixtos entre la propia ONCE y la Dirección  Provincial del Ministerio de Educación, , así como los profesores de pedagogía terapéutica que dotaban de apoyo a todos los centros ordinarios en los que estaban escolarizados alumnos con estas necesidades”.

Afortunadamente para estos colectivos en particular, y para toda la sociedad en general, hace años que la educación residencial se ha minimizado, dejando paso al paulatino aumento de alumnos en la educación integrada.  De hecho, puede decirse que la educación residencial como tal, ha dejado de existir. Javier Olivera, especifica exactamente cual es su función: “Ahora mismo sí hay una educación residencial transitoria con objeto de preparar a los chicos y chicas y llegar a reparar los déficit que puedan presentar y que vuelvan a escolarizarse en sus centros de educación integrada. Por suerte esa es la modalidad que tenemos ahora y no se están perdiendo estos chavales, lo que nos perdimos muchos, en cuanto a las relaciones sociales y familiares en su entorno”.

Javier Olivera comienza su primera etapa como profesor, en el Centro de Recursos Educativos de la ONCE en Madrid a los tres meses de haber concluido la carrera y una vez que llega  a Extremadura, pasará algo más de un año ejerciendo la venta del Cupón. En el año 1990 se hace cargo del Departamento de Servicios Sociales para Afiliados cuando tan solo se lleva seis años en Extremadura trabajando en  el tema de la integración. “Teníamos en aquellos años muy pocos profesionales, pero muchas ganas de hacer las cosas bien y en esos momentos creamos el Equipo de Atención Educativa de ámbito autonómico, junto con Manuel López Risco, de la Dirección Provincial de Badajoz, y Charo Moreno en Cáceres. Así, se pasó de contar con cuatro profesionales, a un total de 22 y aparecieron las primeras aulas de tiflotecnología, para ayudar  a los alumnos a  conseguir autonomía personal. Es que resulta fácil hablar de integración, pero de poco valen los buenos principios, si no se dotan los centros educativos de apoyo técnico y material. Se hace muy complicado porque, la primera reacción del tutor ante un alumno ciego es de rechazo y de preguntarse qué puede él hacer ante una situación que desconoce”.

Según aclara Javier Olivera, es por esta razón, por la que se trabaja mucho la orientación, “Desde luego, de no proceder así, la integración sería imposible. Meses antes, ya se comienza a contactar e informar al centro y al equipo educativo del alumno para dotarle de esas técnicas específicas y que sepan cómo trabajar con los chavales. Al fin y al cabo, los que están cinco horas diarias con los alumnos, son ellos”.

Hablamos  para finalizar del futuro activo de Javier Olivera en Fundación CB, donde continúa su compromiso como Patrono en un momento en el que ve a esta entidad como “Una Fundación mucho más asentada y con  un plan estratégico en el que aparece la acción social, como eje prioritario y fundamental. “En la actualidad, Fundación CB ha adquirido  un prestigio social, no solo a nivel local, sino autonómico, con una gran expectativa de actividad. Por ejemplo, poniendo en marcha este vehículo de comunicación social, La Galera Magazine, que en su corta trayectoria cuenta con un importante galardón:El premio solidario ONCE Extremadura; o también la construcción de la futura sede que, seguro, visibilizará toda su labor y podremos habituar a la población extremeña a todas las actividades que genere. Además, algo que ya lleva en su ADN: seguirá siempre apoyando a una serie de entidades que desarrollan programas de acción social que no podrían llevarse a cabo sin su respaldo económico. Por eso es, sin duda, es la fundación de la Gente”.

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