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Miguel Ángel Tobías: "Lo audiovisual es el motor más potente que existe para cambiar el mundo"

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El director y productor del largometraje titulado 'Me Llamo Gennet', se autocalifica como un amante del riesgo en todos los ámbitos de su vida y según afirma, sus proyectos audiovisuales forman parte de ella y se aplica este principio. Miguel Angel Tobías, es conocido por sacar a la luz programas de formato original y con un alto factor humano, social y solidario. Puso en marcha 'Españoles por el Mundo' o 'La Raya'. Siempre ha apostado por la creación de documentales con el objetivo de concienciar sobre causas relacionadas con la discapacidad o la exclusión social.

Sin duda, el reto entre sus retos se sitúa en esta cinta que relata en primera persona la historia de superación de Gennet: la primera sordociega europea en conseguir un título universitario, que fue adoptada en Etiopía, por Carmen Corcuera, suegra del embajador de España en Addis Abeba. Un drama que emocionó al público asistente en la tercera sesión de la Semana de Cine y Discapacidad (SECiNDI), que además, posteriormente, disfrutó con el coloquio en el que estuvo presente el director de la película.

Lo audiovisual es el vehículo más potente que existe para cambiar el mundo. Resulta una herramienta para cambiar la vida, como podría serlo la educación o cualquier otra actividad humana utilizada para tratar de mejorar el mundo en el que vivimos

Eres una persona que arriesga en el cine y la televisión, porque además de programas con formato original, te atreves con historias como esta que vienes a presentar a SECiNDI y que, desde luego, es mucho más que una película. ¿Esto como se hace?

Pienso que la vida en sí, es un riesgo. Una de las frases que suelo decir cuando doy conferencias, es que “la vida es lo que está al otro lado del miedo”. Además yo me aplico este principio y desde que tengo uso de razón, no he hecho otra cosa más que arriesgar: practico deportes de riesgo, me tiro de aviones, hago caída libre, escalada… Por tanto, este aspecto de mi persona aparece en toda mi vida y en la faceta personal, también.

¿Tenías claro a que te ibas a dedicar cuando comienzas a despegar con la productora?

Hace quince años decidí montar la productora y lo hice con el convencimiento de que lo audiovisual es el vehículo más potente que existe para cambiar el mundo. Me di cuenta de que somos animales de repetición y comprendí que si los ejemplos a través del cine, televisión o internet, son negativos, la sociedad responde en negativo y si son positivos, ayudamos a que se avance en positivo. Por tanto, el factor audiovisual, para mí, resulta una herramienta para cambiar la vida, como podría serlo la educación o cualquier otra actividad humana utilizada para tratar de mejorar el mundo en el que vivimos.

Por tanto, ¿existe una obligación moral de la persona que maneja el audiovisual, para sensibilizar y concienciar al público?

Yo creo que es algo que se debe ver como una responsabilidad de todos. Cada cual, desde su ámbito. Los políticos tienen la suya, los profesores tienen la suya, las familias y todo el mundo. Es responsabilidad de toda la sociedad darse cuenta de una vez por todas, de que la dignidad de todos los seres humanos, es la misma, independientemente de su circunstancia. Precisamente, las personas con discapacidad, por su situación, esperan que el resto de la sociedad hagamos lo que esté en nuestra mano para que se normalice todo y se genere una verdadera inclusión. En este sentido creo que el audiovisual cuenta con el elemento de poder de llegar a millones de personas a la vez y permite evidenciar historias que de otra forma no se conocerían. Llevo muchos años implicado en proyectos audiovisuales sociales y me he dado cuenta de que este es el altavoz perfecto para dar visibilidad a estas personas.

En el caso de Gennet, supondría todo un reto. Me gustaría saber como comenzó a gestarse todo y por qué decides, un día, llevarlo al cine.

Yo estaba rodando una película en México hace cinco años y la historia la conocí en en el vuelo de un avión rumbo a Madrid. Leí un titular en un periódico que decía “Gennet Corcuera: una española, la primera europea sordociega en conseguir un título universitario”. Recuerdo que volví a leer el titular porque me quedé muy impactado y pensé que tras esto, surgiría una historia de cine, donde alguien estuviese realizando ya el guión. Comencé a mirar de vez en cuando en internet, pero comprobé que nadie estaba trabajando en esta idea. Dos años y medio después, acabé uno de los proyectos en los que me encontraba inmerso y me dije: “si nadie lo hace, lo voy a hacer yo”. Y así surgió la parte más fácil de la historia, porque lo difícil vendría luego: como estructurarlo, como llegar hasta ella, hasta una persona sordociega que además no me conoce, como hacer que entienda que vamos a rodar una película, como empatizar con ella. Afortunadamente, comenzaron a darse una serie de circunstancias mágicas, porque la película está llena de magia. Lo conseguí gracias a una persona que yo había conocido hacía meses y resultó ser la mejor y más íntima amiga de Gennet.

Festivales como SECiNDI sirven para retar a la sociedad a darse cuenta y pararse un instante a pensar sobre un movimiento audiovisual que nos quiere mostrar una realidad que si no nos tocan en primera persona no las conocemos.

¿Recuerdas el día que la conociste?

Claro, porque sucedió en una circunstancia muy especial. Su madre adoptiva había muerto un mes antes. Recuerdo que quería darle un abrazo para mostrarle mi pésame y le pedí a su amiga que le dijese a ella, si podía hacerlo. Yo no tenía otra manera, no sabía lenguaje de signos ni cómo poder comunicarme con ella. Gennet accedió y desde que nos fundimos en aquel abrazo, surgió una conexión. A partir de ahí, supe como contarle todo lo que pretendía hacer con una historia de superación tan maravillosa como la suya. Estaba convencido de que iba a hacer un bien enorme a la discapacidad en particular y a toda la sociedad en general. Gennet no quiso ni pensárselo y al instante me dijo que sí. Me dio dos razones maravillosas: una era que quería hacerle un homenaje a su madre para que el mundo entero supiese cuanto había luchado y el enorme sacrificio que había hecho para que ella, hoy fuese quien es. La otra, para que el mundo supiese que si todos los sordociegos del planeta tuviesen las oportunidades que Gennet tuvo, habría muchos integrados en la sociedad en lugar de estar abandonados en el más absoluto ostracismo.

¿Qué supone para las personas tan implicadas en el ámbito social y proyectos audiovisuales iniciativas como esta Semana de Cine Inclusivo y Discapacidad (SECiNDI)?

Como director y productor de 'Me Llamo Gennet', forma parte de mi pelea que la película se vea en todo el mundo. Sin embargo, es verdad, que por la propia temática las salas comerciales se planteen muchas dudas sobre si va a funcionar o no. Por mi parte, estoy trabajando con las consejerías de todas las Comunidades Autónomas para que la cinta se proyecte en los colegios e institutos.

Al margen de todo esto, iniciativas como la SECiNDI suponen que, además de ser visible para todo el público, la sociedad se conciencie de la existencia de un tipo de cine que cuenta con historias que requieren ser tratadas con un amor, un cariño y un respeto especial, pues tienen un valor añadido. Pienso que estos festivales sirven para retar a la sociedad a darse cuenta y pararse un instante a pensar sobre un movimiento audiovisual que nos quiere mostrar una realidad que si no nos tocan en primera persona no las conocemos. Además, enriquecen a todo aquel que se sienta en la butaca a ver, sentir y vivir estos testimonios.

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