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Terracan: “Los animales tienen mucho que aportar al ser humano y a la sociedad en general”

La terapia asistida con animales es una iniciativa muy extendida en la actualidad para tratar a personas mayores. Ejemplo de ello es Terracan, una asociación pacenses que, combinando varios tratamientos, mejora la vida de muchos colectivos. Una labor social que reporta, tanto al profesional como al paciente, grandes experiencias positivas

Terracan es una asociación pacense que realiza, entre otras labores, lo que se conoce como Terapia Asistida con Perros (TAP). Estas terapias consisten en todo tipo de actividades que, combinadas con otro tipo de tratamientos, ayudan a muchos colectivos a mejorar en sus diversas dolencias. La organización pertenece a la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP), la cual nació para evitar el intrusismo laboral en el sector del perro y para crear una base de datos con profesionales del adiestramiento canino.

La asociación trabaja así con diversos colectivos, como niños con necesidades educativas especiales, con personas afectadas por inteligencia límite, y con ancianos, “aunque puede ser aplicable a muchos más campos, tanto en escuelas ordinarias, como en centros de educación especial“, nos cuenta Inmaculada González, maestra de Educación Primaria que lleva dos años realizando este tipo de terapias.

Aunque la percepción que se tiene de este tipo de tratamientos es la de permanecer al lado del animal, simplemente acariciándolo y pasando un rato agradable, la realidad es mucho más compleja: “Nosotros nos basamos en la biofilia, el contacto con lo natural, con los animales… Esta comunicación produce en el organismo una relajación que está comprobado que influye en el ritmo cardíaco, bajando las pulsaciones y la presión arterial”, nos comenta Inmaculada.

El contacto con el animal produce un estado de serenidad que crea un clima de buena dinámica de trabajo. Además, el perro actúa como una palanca para motivar a las personas y ayudarlas a realizar ciertas dinámicas. Facilita el trabajo en todos los ámbitos del desarrollo humano -mental, físico y social-, y en el campo de las emociones. También mejoran aspectos como la atención, la memoria o la concentración, además de la autonomía personal, la autoestima, o el control de impulsos, que muchas veces sirve para canalizar las emociones.

No todo el mundo puede llevar a cabo estas terapias. Requiere que muchas personas con una formación sólida compaginen sus esfuerzos, participando incluso distintos agentes como son los técnicos, que se han formado en la misma escuela de Terracan y que son quienes trabajan con los perros. Con una formación oficial de unos nueve meses, estas personas saben tanto de adiestramiento y obediencia canina como todos los ejercicios y juegos que se realizarán posteriormente en los centros a los que acuden.

Los perros también poseen una formación específica, y no cualquiera funciona como ayudante de terapia. Primero son seleccionados por su carácter, y se busca en ellos equilibrio y tranquilidad, además de descartar cualquier rasgo de agresividad: “Tienen que ser perros también que aguanten bien un poco la presión, para que cuando los introduzcas en un entorno terapéutico, no se desanimen; pero por encima de todo siempre tenemos como objetivo el bienestar del animal“, explica la maestra González.

Otras actividades que plantean son el fomento del hábito lector y todo lo relacionado con la escritura, mejorando el rendimiento escolar. Cuando los niños leen a los perros en lugar de a otras personas, está demostrado que hay una mejoría en ellos. “El perro es un animal que no los juzga, no tienen la presión del lenguaje; solo escucha y los acompaña“, afirma Inmaculada. Otro ejemplo lo vemos en personas con movilidad reducida, donde el contacto con el perro ayuda a relajar los músculos y a realizar mejores terapias: “Por ejemplo, con el contacto y mediante el calor del perro en manos que están muy rígidas o completamente cerradas, el usuario poco a poco va abriendo la mano hasta que consigue abrirla del todo“, confiesa la profesora. O los tratamientos con personas mayores, que las ayudan a recuperar recuerdos, a mejorar la expresión verbal, y la movilidad física y digital.

Pese a todas las ventajas que plantea la terapia asistida, la asociación sigue encontrándose con muchas trabas para poder llegar a todos los lugares que desean. Ante la preocupación general por la higiene o por las posibles mordidas, Inmaculada recuerda que “hay que entender que son perros que han sido seleccionados bajo unos criterios, y que se les ha preparado para ese fin, no solamente para hacer esas habilidades y movimientos que van a utilizar en los ejercicios y en los juegos, sino que al mismo tiempo se les ha habituado”, y por lo tanto los perros están completamente limpios, con todas sus vacunas, con desparasitación interna y externa, y baños mensuales.

Por último, Inmaculada nos dice que lo bonito e importante de estas terapias con perros es el fuerte vínculo que se produce entre los agentes que estamos interviniendo en la sesión, principalmente entre los usuarios con los perros: “Cuando los animales vuelven a los centros, están muy contentos, porque reconocen a los usuarios y para ellos es también un trabajo motivador y positivo”. Además, González añade que facilitan y acortan los objetivos, tiempos y resultados que quieren conseguir, y confiesa emocionada que “nosotros decimos que los perros son ángeles puestos en la Tierra, para brindarnos todo su amor incondicional, y es importante disfrutar de ello. Los animales tienen mucho que aportar al ser humano y a la sociedad en general”.

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