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Tete Alejandre: "En general busco oportunidad, autenticidad, originalidad, mensaje, luz y perspectiva en la captura de una escena"

Tete Alejandre

Con su nueva exposición ‘Lo Cotidiano’, Tete Alejandre ha querido ofrecer una visión diferente y subjetiva de la vida detenida de un pueblo, Costa Nova. Aprovechando su presentación en el Edificio Siglo XXI de Badajoz, La Galera Magazine ha realizado una entrevista al fotógrafo para descubrir los detalles sobre su nuevo trabajo y conseguir una visión más general del autor con el fin de visibilizar su particular mirada y estilo .

¿Cómo surge tu gusto por la fotografía?

Surge como inquietud de contar algo, de buscar una forma de expresión artística. Cuanto tenía 18 años, mis amigos y yo formamos una Asociación Cultural que se llamaba 'La Sonrisa Impermeable' y en la que nos dedicábamos a la realización de películas en Super 8. Se trataba de cortometrajes muy influidos por el cine de lo absurdo y de corte casi surrealista. Con nuestros escasos medios, llegamos a realizar varias producciones e incluso a ganar algunos premios. Posteriormente, con el paso del tiempo, el mismo grupo de amigos hemos seguido buscando la expresión artística a través de diferentes medios, pintura, fotografía, grabado, audiovisuales, arte dramático… En mi caso, comencé por el arte dramático para posteriormente meterme de lleno en el mundo de la fotografía. A partir de 1990, que fue cuando mis padres me regalaron mi primera cámara, una Minolta X300, comencé esta pasión, es decir, hace ya casi 30 años. Desde entonces he venido trabajando en diferentes trayectorias pero siempre buscando una expresión artística a través de la fotografía e intentando trazar nuevos caminos en el escenario que comparte la fotografía y el arte.

¿Con qué fotógrafos y estilos fotográficos te sientes más identificado? y ¿cuáles han ejercido mayor influencia sobre ti?

La escuela clásica, en especial, Elliot Erwitt, William Klein, Cartier Bresson o Winogrand y en el panorama español, por supuesto, Catalá Roca, ejercieron sobre mí una influencia patente en los inicios e incluso creo que todavía la siguen ejerciendo. Posteriormente he seguido trayectorias que se alejaban de esta versión documental para acercarse a postulados más conceptuales. No es que me interese especialmente el arte conceptual, al menos no más que otras corrientes artísticas, pero sí que me interesa profundizar en el discurso que acompaña a la obra fotográfica, que lo genera. En este sentido la Escuela de Düsseldorf y la influencia del matrimonio Becher con sus discípulos, Thomas Ruff, Thomas Struth, Andreas Gursky o Candida Hofer , no cabe duda que han dejado poso en lo que estoy realizando ahora y de forma latente en mi último Proyecto de 'Lo cotidiano'.

De todas formas, la fotografía que estoy realizando en estos momentos no está únicamente influida por corrientes o estilos fotográficos. En mi obra hay mucho de fotografía pero también mucho de plástica, de composición pictórica. Me gusta “pintar” a través de la fotografía, quizá también porque no se otra forma de hacerlo. Esto hace que me encuentre más cómodo con la definición de artista visual que de fotógrafo, puesto que esta última limita a mi juicio, la capacidad de creación. Me interesa la 'plástica fotográfica' y no tanto la 'técnica fotográfica'.

‘Fuga de Color’ surge a raíz de tu proceso de cambio de la fotografía analógica a la digital, cuéntanos cómo fue este paso

Desde mis primeros trabajos realizados en blanco y negro y en fotografía analógica, me ha apasionado la búsqueda de nuevos encuadres y puntos de vista inusuales, en destacar aquello por lo que pasamos y no vemos. Mi reto entonces era establecer un diálogo coherente, pero a la vez diferente, entre la fotografía clásica y la contemporánea. Entonces me afanaba en la fotografía pura, en el instante, en lo que ocurre en la captura del momento, ahora mis intereses han cambiado y me fascina el instante pero también lo que sucede con la imagen una vez capturada, el proceso de transformación de esa imagen, lo que sucede con la fotografía cuando traspaso sus límites.

El paso del blanco y negro analógico al digital con el cambio de siglo fue traumático para mí. No me encontraba cómodo con lo que veía a través de la pantalla del ordenador ni por el visor de la cámara. La magia de los carretes TriX400, que eran los que utilizaba entonces, había desaparecido y se hacía necesario abordar nuevos caminos. El color y la edición digital me imponía mucho respeto y debía afrontarlo desde una perspectiva muy personal. Investigando en todo este campo fue cuando me encontré con 'Fuga de Color' que más que un proyecto en sí, se ha convertido en un lenguaje, en una forma de expresión personal de cómo veo y siento la fotografía.

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¿Consideras que te representa más la fotografía analógica que la digital?

En estos momentos no. Me considero mucho más representado por la fotografía digital, de hecho ha sido la fotografía digital la que me ha abierto nuevas vías de expresión artística y con la que creo que aporto visiones diferentes en este campo. No obstante la fotografía analógica, los grandes maestros clásicos, siguen siendo totalmente necesarios para entender la fotografía contemporánea.

¿Qué ha significado para ti renovar el estilo ‘Street Photography’?

Como comentaba anteriormente, el paso de la fotografía analógica a la digital fue en cierta forma catártico. No me encontraba cómodo entonces con la fotografía en blanco y negro digital y por otra parte necesitaba ver y contar lo que ocurría a mi alrededor con otra mirada. De esa necesidad de ver más allá y de expresar de otra manera surgen las fugas. Siento que renuevo el estilo de la 'Street Photography' cada vez que indago en sus límites. La esencia de este género permanece, lo que ocurre está ahí, la presencia humana o su huella siempre aparecen, el cambio viene protagonizado cuando lo que sucede en la escena me interesa tanto como los colores y la geometría que la sustenta.

Este resultado es fruto de dos abstracciones; por una parte la abstracción de lo que ocurre, de la escena y por otro la abstracción plástica de los límites de esa escena. Doy por finalizada una obra cuando ambas abstracciones se complementan.

¿Cuál ha sido el trabajo fotográfico que más te identifica?

Bueno, resulta complicado elegir un trabajo determinado porque todos te identifican un poco y en cada uno de ellos pones el foco en diferentes cuestiones. Si tuviera que elegir te diría un trabajo de la etapa anterior y otro de esta nueva etapa.

En el caso de la etapa anterior, reseñaría la obra 'Cáceres 36-08'. Para mí es una fotografía llena de emoción. Hay un contraste muy fuerte entre lo que está ocurriendo en el centro de la imagen y el resto del escenario en el que parece reinar la indiferencia. Se trata de una imagen de corte clásico, en blanco y negro, muy influida por los maestros franceses y como tal, la tomé de forma espontánea en la calle San Pedro de Cáceres, durante un pasacalles que escenificaba el exilio de 1936. Esa obra me reportó el Premio de la Sala de Arte el Brocense de Cáceres en 2008.

Para el caso de esta nueva etapa, me quedaría con la obra 'Se Vende', que fue ganadora del Tercer Premio en el Premio de Fotografía de la Fundación ENAIRE, uno de los más prestigiosos del panorama nacional en fotografía contemporánea. Se trata de una fotografía tomada en 2017 en la Plaza de América de Cáceres. Esta pieza plantea una reflexión sobre la vivienda y la especulación que llenó de carteles de 'Se vende' el país durante la crisis, al tiempo que juega con la percepción visual del que observa, expandiendo colores y líneas, obteniendo como resultado una pieza muy plástica donde abunda la geometría y los planos simples.

Tu exposición ‘Lo Cotidiano’ la podemos ver en el Edificio Siglo XXI de Badajoz hasta el 28 de febrero, ¿qué es para ti ‘Lo Cotidiano’?, ¿cómo surge este tipo de fotografía?

'Lo Cotidiano' ofrece una visión diferente y subjetiva de la vida detenida de un pueblo, en este caso del pueblo de Costa Nova, al norte de Portugal. Un lugar que elegí en su día atraído por la morfología de sus 'palheiros' y que me ha servido de excusa para establecer una seriación tipológica de su particular arquitectura, de sus formas y sus elementos, de su personalidad con objeto de salvaguardar su esencia utilizando para ello un enfoque intervencionista y subjetivo.

La propuesta visual que planteo con 'Lo Cotidiano' traza un juego a través del cambio de escenario en el que los objetos transmutan y los personajes mantienen sus pautas conductuales como si nada hubiera trascendido. El espacio se ha visto modificado y aunque la alteración ha sido en algunos casos sutil, ya nada es como era. Sin embargo la vida fluye, sucede de forma espontánea ajena a esa metamorfosis.

Con 'Lo Cotidiano' abordo temas diferentes a los que venía abordando anteriormente. Aparecen escenas cotidianas, 'street photography', pero mi interés se centra más en la puesta en valor de aquello que fotografío a través de una nueva visión subjetiva. Para lograr esta visión descontextualizo e intervengo sobre la morfología y la vida cotidiana de ese municipio a mi antojo.

La Escuela de Düsseldorf hablaba de la nueva objetividad y a mí me interesan muchos de sus preceptos en cuanto al estudio tipológico de las formas y al intento de preservar, mediante la imagen, un patrimonio existente y también amenazado a desaparecer o a perder su esencia, pero en 'Lo Cotidiano' la objetividad alemana se modifica por la subjetividad del autor.

Julio C. Vázquez Ortíz, Comisario de esta muestra, te podría contextualizar mejor que yo todo lo que significa 'Lo Cotidiano'. Os invito a que leáis su crítica e introducción en mi web.

¿Crees que tu visión como sociólogo influye en tu manera de entender la fotografía?

Estoy seguro. La especialidad que cursé en la Facultad fue la de Sociología Urbana. Me apasionaba y me sigue apasionando, todo lo que ocurre en la ciudad, los espacios urbanos, las personas y la relación entre los espacios comunes y las personas.

Las ciudades son mi mejor fuente de inspiración. Son territorios de gran concentración de población, de mensajes, de imágenes, de ruidos… en concreto, lo que me interesa de toda esa tormenta de información es abstraerme y resaltar una idea, una escena y una vez que la tengo, aislarla, sacarla de contexto y otorgarle todo el espacio y la importancia que se merece. Esta sería la primera abstracción a la que me refería anteriormente.

También me interesa todo lo relacionado con la arquitectura, los edificios como parte esencial y necesaria para que exista ciudad, me conecta directamente con mi inclinación hacía lo geométrico.

Otro aspecto de la ciudad que me parece muy interesante y enormemente plástico lo constituye todo lo relacionado con los medios de transporte, tranvías, metros, taxis… así como lo que sucede en el interior de cada uno de ellos, el mensaje transportado.

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¿Qué buscas en una escena para que la fotografíes?

Decía Cartier-Bresson que la mejor fotografía se obtenía alineando la mente, la mirada y el corazón y sinceramente, a mí siempre me ha funcionado esta visión.

En general busco oportunidad, autenticidad, originalidad, mensaje, luz y perspectiva en la captura de una escena.

Otra cuestión diferente es lo que se busca con un proyecto completo, que debe estar formado por múltiples imágenes. En este caso importa más la homogeneidad del discurso que planteas mediante las distintas imágenes que la escena o la imagen en sí de forma aislada.

¿Nos cuentas cuáles son tus próximos proyectos fotográficos?

Actualmente tengo varios proyectos que voy trabajando de manera conjunta. En primer lugar mi participación en la II edición de Cáceres Abierto a través de una exposición sobre mi visión personal de la edición de Cáceres Abierto de 2017, esto será en abril de este año en Cáceres. Por otra parte estoy trabajando en una nueva propuesta visual que surge del interés por utilizar la fotografía y el proceso de creación fotográfica como herramienta y vehículo para el análisis sociológico enfocado en la sociología del consumo. Se trata de un ensayo que será visualizado a través de la actividad y la gran plasticidad que tienen los espacios portuarios, como grandes escenarios donde transitan de forma constante los actores principales de la sociedad de consumo: alimentos, bienes, energías y personas.

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